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ADULTO MAYOR: El Manual del Cuidador

 

Segunda Parte

 

Las necesidades humanas básicas son diversas y en una situación de dependencia son los cuidadores los que deben hacer frente tanto a nivel psicológico como físico.

Cubrir las necesidades físicas implica tener que realizar una serie de actividades que no siempre resultan fáciles, especialmente si no disponemos de información sobre cómo hacerlo. No obstante, como norma general, diremos que es preciso evitar caer en la sobreprotección y permitir siempre que se pueda que la persona sea lo más autónoma posible.

 

¿Cómo estimular la autonomía y la autoestima?

Consejos para mantener la autonomía:

 Mantener el orden en la habitación de la persona a cuidar.

 Mantener un entorno cómodo y tranquilo, con buena iluminación y temperatura.

 Dejar al alcance de la persona los utensilios que pueda utilizar (pasta de dientes, peine...).

 Adaptar la casa a las necesidades de la persona a cuidar utilizando ayudas técnicas (asideros, elevadores...).

 

 

 

Actitudes hacia la persona dependiente:

Las actitudes y la forma de comportarse de familiares y cuidadores también influyen en el grado de autonomía de una persona.

Favorecer la autonomía de la persona atendida les beneficia también como cuidadores porque no tendrán tanta carga física y/o psicológica.

 Deje que la persona atendida haga cosas, aunque sean pocas y las haga con dificultad, lentamente o se equivoque. De lo contrario, cada vez esa persona realizará menos actividades, tendrá menos práctica y será más dependiente.

 No le recrimine ni riña si hace cosas mal y si toma iniciativas por su cuenta.

 Recompense con elogios cualquier actividad realizada de forma autónoma.

 Antes de iniciar la actividad explíquele lo que ha de hacer y cómo lo hará.

 

Medidas para mejorar su autoestima

 Permita que la persona dependiente tome decisiones acerca de cosas que le afecten.

 Consulte sus preferencias en todo tipo de tareas.

 Consiga que se sienta útil dándole tareas en la medida que sea posible (que colaboren en tareas del hogar, pídale consejo, comparta actividades...)

 Incentive a la persona dependiente a que se relacione con otras personas (vecinos, familiares de distintas edades, etc.)

 Salga a la calle con ella para que pueda tener contacto con el exterior.

 

¿Cómo estimular la movilidad?

La inmovilidad implica un riesgo para la integridad de la persona, tanto a nivel físico como psicológico.

La inmovilidad es la causa de muchos problemas sistémicos como la flebitis, el restriñimiento, el insomnio, las infecciones respiratorias, entre otros.

Uno de los sistemas más afectados es el sistema músculo-esquelético donde aparecen atrofias, rigidez y dolores que comportan inmovilidad y, en consecuencia, posibles problemas cutáneos.

Medidas de prevención de la inmovilidad:

1. Cambios posturales: Cambie de posición a la persona cada dos o tres horas con ayuda de almohadas para disminuir la presión en las prominencias óseas.

2. Utilizar dispositivos: Ayudarán a aliviar la presión y a prevenir problemas cutáneos (almohadas, taloneras, almohadas de agua, aire látex o silicona).

3. Cuidado de la piel: Mantenga la piel limpia y seca y garantice una hidratación a través de la ingesta hídrica correcta y la aplicación de cremas hidratantes, evitando la ropa ajustada y las arrugas en la ropa de cama. Preste especial atención a las zonas húmedas del cuerpo: pliegue ínter glúteo, sacro, axilas e ingles.

4. Ejercicios físicos: Es muy importante que cualquier ejercicio físico se realice por indicación de un profesional de la salud.

Existen dos tipos de ejercicios:

 Ejercicios activos: son los que puede  realizar la persona por sí misma. Como cuidadores, deberéis estimularle para que los realice.

 Ejercicios pasivos: son los que precisan de la ayuda del cuidador. Los ejercicios les ayudarán a mantener la movilidad y evitar la rigidez, y es necesario que los hagáis con suavidad, sin provocar dolor.

 

 

Consejos en la manipulación de personas dependientes

 Asegúrese de que la movilización no esté contraindicada.

 Explique a la persona el movimiento que va a hacerle.

 Preste atención a las sondas y drenajes antes de iniciar la movilización.

 Mueva a la persona de forma suave evitando movimientos bruscos.

 Al mover a personas dependientes, sea consciente de que como cuidador está expuesto a sufrir lesiones que podrá evitar siguiendo estos otros consejos:

· Mantenga siempre la espalda erguida.

· Flexione las piernas y no la columna al levantar o movilizar peso.

· Separe los pies para tener más estabilidad.

· Contraiga la musculatura de los glúteos y abdomen antes de iniciar el esfuerzo.

· Busque soportes y asideros seguros.

· Empujar es mejor que estirar.

· Trabaje con la altura adecuada al nivel de las caderas.

· Tenga cerca del cuerpo la carga a coger.

 

Si debe moverse entre dos personas,

 Es necesario que se pongan de acuerdo (una dirige y da las órdenes).

 No olvide que si la persona atendida puede colaborar en la movilización, entonces pídaselo. Así será más autónoma.

 Si la persona es muy dependiente y dispone de medios como grúas, utilícelas, ya que le facilitará mucho su trabajo.

 

Higiene

Consejos a la hora de lavar a la persona dependiente

 Fomente su autonomía:

Si la persona dependiente puede realizar total o parcialmente su propia higiene, que lo haga ella sola. De esta forma fomentará su autonomía.

 Garantice su intimidad:

Intente que la persona se sienta respetada y, por lo tanto, respete su intimidad.

 Garantice su seguridad:

No debe dejarla sola en el cuarto de baño, evite el uso de cerrojos y evite también que camine mojada. Piense en realizar adaptaciones con ayudas técnicas (sillas de baño, asideros de ducha...)

 Respete los gustos y preferencias con relación a su aspecto personal siempre que sea posible (peinado, maquillaje...)

 Cree un ambiente adecuado (la temperatura deberá ser de unos 25º, evitad corrientes de aire...). Instalar un termómetro le ayudará.

 Tenga a mano todo lo que se pueda necesitar (peine, palangana, toallas, jabón, tijeras, crema hidratante...).

 Convierta la higiene diaria en una rutina. Es una actividad ineludible y no negociable. La mejor manera de crear esta rutina es hacerlo siempre a la misma hora, de la misma forma y con la ayuda de la misma persona.

 Momento de observación del estado de la piel.

¿Cómo realizar una higiene asistida?

Seguiremos siempre el mismo orden con el objetivo de no olvidar ninguna parte del cuerpo y empezaremos por las partes más limpias dirigiéndonos hacia las partes más sucias.

1. Higiene de los ojos, oídos, resto de la cara, vías nasales, cuello, cavidad bucal y dientes Ojos: Coja una toalla mojada por una esquina y limpie suavemente desde el exterior hacia el interior del ojo. Es un buen momento para comprobar el estado de las conjuntivas (parte blanca del ojo), ya que un enrojecimiento podría ser un signo de infección.

Oídos: Moje otra esquina y continúe por los oídos. Basta con limpiar bien el pabellón auricular, no usaremos bastoncillos.

Resto de la cara y cuello: Pasaremos una toalla mojada por el resto de la cara (procurando mantener las vías nasales permeables en el aire, extrayendo restos de mucosidad) y por el cuello. Secaremos a medida que lavamos.

Boca: Revisaremos la cavidad bucal (interior de la boca) para vigilar la aparición de caries y flemones, así como el estado de la mucosa y las encías.

Si la persona se puede cepillar los dientes ella sola, facilitaremos que pueda hacerlo después de cada comida. Los dientes deben cepillarse y, si no es posible, se limpiarán con una gasa con colutorio.

Si la persona utiliza prótesis dental debe cepillarse los dientes como mínimo una vez al día y, cuando no se utiliza, es preciso mantenerla sumergida en una solución antiséptica.

Los labios deben estar hidratados y utilizar bálsamo labial siempre que sea necesario.

Si la persona puede colaborar, la sentaremos delante del lavabo y le facilitaremos todo lo que precise para poder limpiarse.

2. Brazos y manos

Para limpiar manos y uñas, las sumergiremos en una palangana.

Las uñas deben cortarse en redondo. A continuación, mojaremos la esponja y limpiaremos, enjuagaremos y secaremos brazos y axilas. Es necesario prestar especial cuidado en secar las axilas y aplicar desodorantes no alcohólicos.

3. Tórax y abdomen

Vigilar la higiene y secar bien los pliegues mamarios, ya que la humedad favorece la aparición de hongos e irritaciones.

4. Piernas y pies

Limpiamos, enjuagamos y secamos las piernas, prestando especial cuidado en secar bien los espacios interdigitales.

Es conveniente observar el estado de la piel de los talones y otras prominencias óseas.

Cortaremos las uñas siempre rectas, utilizando cortaúñas o tijeras adecuadas.

Si las uñas son muy gruesas, deberá cortarlas el podólogo.

Si la piel está reseca, aplicaremos crema hidratante.

5. Espalda y glúteo

Ayudaremos a la persona a colocarse de lado para poder lavar la parte posterior del cuerpo. Si no se aguanta bien, nos ayudaremos de almohadas para calzar el cuerpo.

Repita el mismo procedimiento por toda la espalda, glúteo y zona perianal, vigilando la aparición de puntos de presión e hidratando, si es necesario.

6. Genitales

Colocaremos la bacineta o empapador para no mojar la cama, separaremos las piernas y vertemos el agua mediante una jarra (primero jabonosa y después agua normal) y, a continuación, secaremos con cuidado de arriba a abajo. En el caso de los hombres, es muy importante retirar la piel del prepucio para poder limpiar bien.

7. Cabello

Es necesario mantener el cabello limpio, peinándolo cada día y, si es posible, lavándolo.

En la cama, si no disponemos de un dispositivo especial para esta tarea, lo haremos de la siguiente manera:

Colocaremos la cabeza de la persona cerca de uno de los laterales de la cama sobre un plástico, dejaremos un cubo en el suelo y con sumo cuidado, iremos vertiendo el agua con la jarra sobre la cabeza, enjabonaremos y posteriormente enjuagaremos.

Finalmente, secaremos el cabello con una toalla y posteriormente con un secador.

Los cabellos deben cortarse según las costumbres de cada persona, pero en caso de estar en cama, es conveniente un corte que favorezca la higiene.

 
 
 
   

Consejos de higiene de la cama y el entorno

 

La cama

 Si la cama no está bien hecha, provocaremos un malestar y en ocasiones, puede ser la causa de llagas e irritaciones en la piel.

 Debe hacerse la cama dos veces al día para evitar arrugas en las sábanas.

 Si la persona se puede levantar de la cama, pídaselo para que así también se mueva, y si puede ayudar a hacer la cama, es preciso que colabore.

 Pase la persona hacia un lado, haremos la cama desde el lado contrario y viceversa.

 Si existe incontinencia podemos utilizar protectores de colchón o travesaños, de ropa o de papel, para evitar que se estropee el colchón o coja mal olor.

 

Alimentación

La alimentación diaria:

Una ración es la cantidad media de alimento que cabe en un plato.

A título orientativo, una dieta equilibrada contiene las siguientes raciones de alimentados repartidas en cinco o seis comidas poco abundantes, evitando períodos largos de ayuno o comidas muy copiosas:

 2-3 raciones de Lácteos

 2 raciones de proteínas (no necesariamente debe ser carne, pueden ser huevos o pescado, o incluso alguna ración puede sustituirse por legumbres)

 2 veces por semana de legumbres

 2 raciones de verdura, 1 de ellas cruda

 2 raciones de fruta

 3-4 raciones de hidratos de carbono (patatas, arroz, pasta o pan)

 2 cucharadas de aceite de oliva

 2 litros de agua

Consejos de preparación de los alimentos

 Evitar consumir alimentos demasiado procesados o condimentados, conservas y precocinados.

 Vigilar el consumo de grasas, azúcar y sal, sin ser restrictivos. Para evitar el exceso de grasa en la dieta evitaremos lácteos como la nata y la mantequilla, los embutidos, las vísceras, y extraeremos la parte grasa de la carne.

 Las formas de cocción más sanas son: a la plancha, hervido, al horno o a la papillotte.

 El consumo de fruta procesada (por ejemplo: en almíbar) tomándola natural, moderar el consumo de dulces y utilizar edulcorantes artificiales.

Aspectos que influyen en la alimentación

1. Respete los gustos y preferencias de la persona siempre que su patología así lo permita, siguiendo las pautas dietéticas del equipo de salud.

2. Dificultad de masticación: Es necesario que ajuste la textura de la comida a las necesidades del paciente, incentivando la masticación siempre que sea posible.

3. Dificultades de deglución: La dificultad para tragar también suele ser causa para acabar triturando la comida (exceptuando si la persona es consciente de ello y mastique muy bien los alimentos).

 

En dichos casos es importante:

Asegurar la consistencia adecuada de la dieta.

 Los alimentos y bebidas deben formar una masa suave y uniforme para evitar que se dispersen por la boca.

 Si espesa la comida con harina de trigo, puré de patata o yema de huevo, tenga en cuenta que además está aumentando el valor calórico. Esto puede ser interesante en personas que comen poco pero puede resultar contraproducente en caso de sobrepeso.

 En la farmacia venden espesantes que no aumentan el valor calórico son de sabor neutro y a diferencia de la gelatina, espesan también los líquidos y alimentos calientes.

 Si come poco, enriquezca los platos utilizando leche, quesitos, nata fresca, mayonesa, aceite, azúcar, huevos... utilice purés y farinetas para adultos.

 Evite los alimentos pegajosos y que puedan dispersarse por la boca, como las galletas.

 No incluya distintas consistencias en un mismo plato, ya que pueden confundir y generar rechazo.

 Los sabores ácidos estimulan el reflejo de la deglución.

 Los helados son una base de proteínas e hidratos de carbono y son muy agradables de comer.

4. Recomendaciones posturales y del entorno durante la comida:

 Siéntese a mesa siempre que sea posible.

 Evite distracciones como la televisión, niños jugando en la sala...

 Evite que gire la cabeza cuando se le dé la comida.

 Antes de tragar, inclínele levemente la cabeza hacia delante y que coja aire.

 Pídale que coma lentamente. Deje suficiente tiempo entre cucharada y cucharada.

 Coja poca cantidad en cada cucharada (el tamaño óptimo es el de una cucharilla de postres).

 Evite acostarlo inmediatamente después de la comida.

 Después de comer es importante realizar la higiene bucal.

 Si se trata de una persona de digestiones lentas, será importante hacerle comidas ligeras y tomar una serie de medidas posturales:

· No ir a la cama ni tumbarse justo después de acabar de comer.

· Si es posible, es conveniente hacer un breve paseo, aunque sea dentro de casa.

· Si la persona está en cama, dejaremos un rato la cabecera elevada.

 

Condiciones del entorno

 Explicar lo que se comerá y en qué orden.

 Crear un ambiente distendido, tranquilo y sin prisas.

 Estar sentado siempre que sea posible. En el caso de personas que estén en cama, procuraremos que las horas que estén en sedestación, coincidan con alguna de las comidas importantes del día.

 

Utensilios

 Los platos deben situarse delante de la persona para que pueda llegar fácilmente al vaso, a los cubiertos y a todo lo que pueda necesitar durante la comida.

 En el mercado existen vasos, platos y cubiertos adaptados a distintos problemas, pero también podemos buscar soluciones caseras, como por ejemplo, engrosar un cubierto con espuma y cinta adhesiva para facilitar su utilización.

 Suministre utensilios para realizar la higiene bucal después de cada comida.

 

Cómo preparar y presentar los alimentos

 La alimentación debe seguir siendo una fuente de placer y, por tanto, es necesario una buena preparación y una presentación agradable.

 No llene demasiado los platos ni fuerce a la persona a que se lo acabe.

 No mezcle los medicamentos con los alimentos siempre que sea posible.

 Los alimentos deben tener una presentación final (la textura) adecuada a las características de la persona. Así pues, deben evitarse los purés y los alimentos triturados cuando se pueda masticar. Si deben triturarse, evite triturar el primer y el segundo plato juntos, que los tome por separado.

 Potencie el gusto de los platos añadiendo pequeñas dosis de ingredientes con mucho sabor (hierbas frescas, especias, zumos de fruta).

 Añada salsa de soja, salsa de tomate o caramelo líquido para dar un toque de color.

 Utilice moldes, una cuchara para hacer bolas de helado o una manga pastelera para dar forma a los triturados.

 Sirva los platos a una temperatura adecuada.

 Varíe a menudo los alimentos para evitar la monotonía.

 

Manipulación de los alimentos

 Evite adquirir alimentos que no cumplan los requisitos legales.

 Cueza bien los alimentos.

 Es necesario consumir los alimentos cocinados lo antes posible.

 Guarde con sumo cuidado los alimentos cocinados.

 Recaliente bien los alimentos cocinados.

 Evite el contacto entre los alimentos crudos y los alimentos cocinados.

 Lávese las manos con frecuencia.

 Mantenga bien limpias todas las superficies de la cocina.

 Mantenga los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y otros animales.

 Utilice agua potable.

 

Eliminación

Los problemas más frecuentes y que por tanto exigirán más atención por parte del cuidador son:

Incontinencia urinaria y fecal

Definición:

Es la emisión involuntaria de orina o heces y puede tener diversos grados de gravedad, desde la ausencia total de control hasta pequeñas pérdidas ocasionadas por esfuerzos (como por ejemplo toser o estornudar), pasando por tener una sensación continua de orinar, pero con escasa micción o no llegar a tiempo al water.

 

Medidas de control de la incontinencia:

 Procure que orine cada dos horas (aunque no tenga ganas).

 Durante la noche, déjele cerca un orinal o un orinal de botella.

Pídale que beba líquidos antes d  e salir a la calle o iniciar una actividad, de esta forma las ganas de orinar aparecerán cuando la actividad haya finalizado.

 Si debe llevar compresas, pañales o colectores, porque todos los procedimientos mencionados no funcionan, seguiremos las pautas siguientes:

· Procure que beba la misma cantidad de líquidos, ya que reducirla no mejora la incontinencia.

· Sea muy estricto con la higiene para evitar infecciones, porque el riesgo va en aumento. Una higiene correcta también ayuda a evitar complicaciones como el mal olor o la irritación de la piel.

· Consulte al equipo de salud si aparecen irritaciones o si tiene dudas acerca de cuál es el dispositivo a utilizar.

 

Manipulación del sondaje vesical

El sondaje vesical suele utilizarse en todos aquellos procesos que acaban produciendo retención de orina o para controlar la piel en caso de úlceras importantes.

Su prescripción y colocación siempre corre a cargo del personal sanitario pero en el domicilio, el cuidador deberá velar por el correcto funcionamiento:

 Manteniendo la ingesta hídrica.

 Evitando que la sonda esté tensa o se doble.

 La bolsa de recogida debe quedar más baja que la zona abdominal, para evitar el reflujo.

 Sólo debe abrirse el circuito de paso en caso de tener que cambiar de bolsa de diuresis y la manipulación debe hacerla extremando las medidas higiénicas.

 Mantenga una buena higiene genital.

 Será necesario consultar al equipo sanitario si se produce alguna de estas situaciones: fiebre, cambios de color o cantidad en la orina, expulsión de la sonda, sangrado o ausencia de producción

de orina.

 

Diarrea

Definición:

Presencia de heces líquidas o más de 3 ó 4 deposiciones al día.

 

Medidas de control:

 Alimentación: interrumpa la alimentación sólida y ofrezca líquidos como el agua de arroz durante las primeras 24 horas. Vaya introduciendo poco a poco alimentos. Se puede empezar dando arroz, pan tostado, plátanos, manzana rallada... y cuando se hayan normalizado las deposiciones, se podrá volver a dar fruta, lácteos y verduras. Si transcurridas 24 horas la situación no mejora, consulte al médico.

Cambie los pañales en cada deposición y mantenga la zona perianal limpia e hidratada.

 

Estreñimiento

Definición:

Heces duras o menos frecuentes de lo habitual.

 

Medidas de control:

 La alimentación: deberá ser rica en fibra y garantizando una ingesta de agua adecuada, evitando los cereales refinados y los alimentos astringentes como la zanahoria y el arroz.

 Hábitos recomendables:

· Posición: siente a la persona en el water si es posible, ya que es más fácil defecar en esta posición que con la bacineta en la cama. Una banqueta en los pies mientras se está sentado en el water también puede ser de ayuda.

· Mantenga un horario regular para ir al baño.

· Garantice intimidad.

· Aumente la actividad y el movimiento en la medida en que sea posible.

· Pídale que beba líquidos calientes en ayunas, ya que esto ayuda a la movilidad intestinal.

 

Cómo colocar un pañal a una persona dependiente

 

Seguridad

Una de las primeras causas de accidentes en el hogar son las caídas y suponen un grave peligro para la salud y el bienestar, porque pueden producir trastornos en la autonomía, tanto a nivel psicológico (inseguridad, sentimiento de fragilidad, miedo) como físico (heridas, traumatismos y contusiones).

 

Factores de riesgo

 Los cambios asociados a la edad: disminución de la capacidad visual y auditiva, disminución de la velocidad de la marcha, perdida de fuerza muscular.

 Las enfermedades y trastornos que alteran el equilibrio (Parkinson, embolia, hipotensión y convulsiones), la conducta (demencias) o el aparato músculo-esquelético (artrosis, afectaciones

reumatológicas...)

 Los efectos secundarios de medicamentos (hipotensión, somnolencia, temblores...).

 El entorno físico con:

· desniveles (escaleras y rampas),

· obstáculos (alfombras, cables eléctricos, baldosas que sobresalen, muebles, etc.).

· suelo inseguro (mojado, pulido o muy encerado).

· mala iluminación.

· Diseño inadecuado del mobiliario (cama demasiado alta o demasiada baja o sillas inestables y sin brazos).

 Mal estado de las ayudas técnicas (sillas de ruedas y bastones).

 Calzado inapropiado.

 

Prevención de las caídas

 

Recomendaciones generales

 Revisar periódicamente gafas, audífonos y ayudas técnicas.

 Mantener una buena forma física.

 No cambiar bruscamente de posición.

 Comunicar al médico si se observan efectos secundarios de los medicamentos.

 Evitar el consumo de alcohol u otras drogas.

 Uso de calzado de suela antideslizante, tacón bajo, cerrado por detrás y de base amplia.

 

Recomendaciones para el entorno

 Iluminación: mucha iluminación en todas las zonas e interruptores de fácil acceso.

 En las zonas de paso:

· Sacar alfombras, cables y objetos de las zonas de paso

· No utilizar productos de limpieza que dejen el suelo resbaladizo

· Colocar pasamanos si es posible en ambos lados de la escalera

 En el baño:

· Instalar asideros cerca del váter, la bañera o la ducha.

· Colocar alfombras o tiras antideslizantes en la ducha.

· Cocina: dejar al alcance los utensilios que utilizamos más a menudo

· Adecuación de alzadores de sillas, sofás y camas para facilitar que pueda sentarse y levantarse.

· Informarse de las ayudas técnicas más adecuadas para cada persona.

 

 

     

ADULTO MAYOR: EL MANUAL DEL CUIDADOR - Primera parte 

 

ADULTO MAYOR: EL MANUAL DEL CUIDADOR - Tercera parte