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MICHITA

Por Angela Cossi de Stapelfeld

 

Esta es la breve historia de mi hija Angela Nefertari Stapelfeld Cossi a quien con cariño llamábamos MICHI o MICHITA. Una niña brillante, como siempre son nuestros hijos, que falleció a los 18 años de edad víctima de cáncer cerebral. Aquí les cuento su breve historia, que podría servir como experiencia para otros padres.

NOTA: Algunos comentarios adicionales, han sido escritos por mi esposo Alberto Stapelfeld Z., el papá de Michita.

 

Del cielo bajó un ángel, un 3 de Enero de 1969 y se llamó Angela……robusta y hermosa  como son todos los hijitos e hijitas en este mundo…inteligente y sagaz….

Fue creciendo hermosa y saludable, hasta que al año sufrió una fuerte infección renal; estuvo en muy mal estado pero se recuperó y nuevamente se levantó  para seguir con más bríos que antes…….

¡Qué felicidad!  Era nuestra primera hijita……. a quien siempre llamamos cariñosamente “Michita” o simplemente “Michi” ….

Al año siguiente, nace su hermanita Selene. Eran como gemelas, inclusive las vestíamos igual. Van creciendo, llegan al colegio y son excelentes alumnas………. Angela fue una  alumna brillante y queridísima por sus maestras.

A los 6 años pasó al Colegio San José de Cluny, el mismo donde estudié yo, su madre. Fue primera alumna siempre…..y nosotros sus padres rebosantes de felicidad.

Hermosa e inteligente…. ¿qué más podíamos pedir?

 

Michita habló al año y a los tres aprendió las primeras letras. Recuerdo que de pequeña se quedaba en las mañanas conmigo. Mi esposa Angela trabajaba como cajera en una agencia del Banco Comercial del Perú y yo en la oficina principal del mismo Banco. En esa época, tenía horario en las tardes, a partir de las 3:00pm por lo que nos turnábamos en el cuidado de nuestra hija. En las mañanas me quedaba con ella y a las 2:00pm llegaba Angela para quedarse en casa.

Antes de cumplir los dos años, me veía leer periódico y me preguntaba qué era eso. Le expliqué lo que eran las letras y le enseñé que la “redondita” era la “o” Rápidamente buscaba otras letras “o” en la página y después fue aprendiendo  otras letras. Muy precozmente aprendió a leer y después a escribir.

Era la época del gobierno militar del Grl. Velazco y gracias a la Reforma Educativa, recién se podía ingresar a Primer Grado a los 6 años.  A los 4 la pusimos en el Colegio Santa Rosa  de la Urbanización El Trébol donde vivíamos en esa época. Felizmente encontramos una excelente maestra, creo que se llamaba Chelita, quién le enseñó un año de nido y el siguiente en primer grado, aprobando con excelentes notas.

Con seis años cumplidos, tuvo que repetir Primer Grado, esta vez en el Colegio San José de Cluny de Surquillo, el mismo donde había estudiado su madre  y donde estudiaron todas mis hijas. Fue “ayudante” de su maestra, la señorita Trinidad, enseñando las primeras letras a sus compañeras, pues ella ya sabía leer y obviamente terminó el año con notas brillantes.

 

Algo raro o tal vez la primera advertencia de la que vendría después, la tuvimos a los 7 años, en que  tuvo una menstruación precoz. Sin pérdida de tiempo la llevé donde su tío, mi hermano, médico pediatra de profesión, quien me manifestó que era algo que sucedía algunas veces pero no tenía mayor importancia. Y fue la única vez que menstruó…..no se repitió nunca más……

Notaba una ligera desviación en sus ojos, pero una consulta al oculista me dejó tranquila, tenía una vista 100%  perfecta y al parecer yo era una madre un poco exagerada.

Y así fue pasando su época escolar, acumulando diplomas y nosotros como padres, lógicamente muy felices y orgullosos.

Tuvimos dos hijos más: Gisela y Beto.  Nuestros cuatro hijos eran maravillosas……era una suerte envidiable tener hijos así.

Pero no todo es perfecto……a Michita le molestaba su pelo exageradamente esponjoso y ondulado, difícil de peinar……pero para eso había buenos salones de belleza.

 

En 1977 a los 8 años tuvo una fuerte infección a los riñones ( Ver Análisis de orina - documento PDF )

Dos años después, tuvo una nueva afección a los riñones por estafilococo aureus, está vez mucho más grave ( ver Análisis y Antibiograma ) y requirió un largo tratamiento.

Fue tratada por el Dr. Enrique Quimper, urólogo de reconocido prestigio que nos recomendó el tío y médico de Michita Dr. Carlos Jáuregui. Ver Receta Dr. Quimper (1) y Receta Dr. Quimper (2)

.  

A los 10 años, tuvo una nueva afección a los riñones. La llevamos al médico, le hicieron una serie de análisis y un tratamiento largo con antibióticos…..y finalmente mejoró.

Me recomendaron llevarla donde el Dr. Misael Chávarri en Breña, de quien me manifestaron que era una persona muy especial, destacada, reconocido como sabio y médico cirujano de profesión. Nos recibió con mucha amabilidad y nos indicó que estaba preparando una obra de metafísica para postular al Premio Nobel. Su consultorio era muy desordenado, con muebles muy sencillos y antiguos y el Dr. Chávarri muy anciano,  pero una bellísima persona.

En nuestra primera visita, nos vio a mis dos hijas mayores y a mí; les revisó el iris de los ojos y la palma de las manos. De Angela me dijo que no tenía nada en los riñones, que su mal estaba en otro lugar y que su vida sería corta.

Me pareció un atrevimiento decirme eso, nosotros que cuidábamos a nuestras hijas con tanto amor.

Pero Angela me pidió llevarla  a su consultorio varias veces más. Al Doctor Chávarri le gustaba conversar con ella y  a mi hija también. El doctor le regaló un hermoso dibujo a pluma de Cristo, hecho por él y una oración de su creación. Después no lo vimos más…… ¡bien sabe Dios cuanto lo recordaría años después!

 

 

 

 

DERECHA: Dibujo a pluma por el Dr. Misael Chávarri B. Al interior del documento hay una oración:

 

Belleza cruel, místico látigo para la humanidad actual; dolorida contrición de la Humanidad misma ante su Creador.

 

PATER NOSTER

 

Padre nuestro que estás en los cielos de los Mundos y en el cielo de tu Infinito; que estás en Materia, Espíritu y Nada en el Todo existente y real de tus dominios; que estás en el punto invisible de la vida como en la visibilidad de esta misma; que con tus Ojos profundamente infinitos lo que ningunos otros podrían alcanzar; que con tu Mente, en perpetua luz, piensas y creas al instante y al mismo tiempo; que con tus Manos maestras y maravillosamente artistas haces o fabricas cada segundo un Mundo y cada minuto un Universo; formas las vidas de tu misma Vida

………………………………………………………

 

Documento completo en Formato PDF

 

   

Pasaron algunos años y Angela no menstruaba. Consulté con más de un médico….ella ya tenía 15 años y me dijeron  que espere hasta los 18, pero ella tenía además muchos problemas con su peso.

Hay algo que olvidé: cuando tenía 12 años, para Año Nuevo nos pidió permiso para tener su primer enamorado…..se llamaba Aldo. Le dijimos que no teníamos ningún problema y esa relación duró muy poco, en realidad ambos eran muy niños todavía.

Poco después se enamoró del amor más grande de toda su vida: Juvi……bueno, este es solo un alto en el relato principal.

En esa época vivíamos en una casita muy acogedora de la Urbanización El Trébol en el norte de Lima. El problema era su colegio que estaba al sur, bastante lejos de la casa. Los dos teníamos auto y trabajábamos en la misma empresa bancaria.

 

 

 

Con nuestros cuatro hijos en Huaraz (1982) 
  Selene, Beto, Gisela y Angelita en Huaraz 
   

Nuestra Familia en 1980 en el Country Club El Bosque.

Era una época feliz y nada hacía presagiar lo que sucedería años mas tarde.

   Nuestros cuatro hijos en la laguna de Llanganuco (1983) 
 

Angela nos pidió que nos mudáramos al sur, a la zona de San Borja, cerca de donde vivían casi todas sus compañeras del colegio y fue tal su insistencia, que personalmente se encargó de buscar los avisos y llamar por los terrenos en venta.

Le ofrecimos que al cumplir sus 15 años estaría viviendo en San Borja y así se hizo; compramos un terreno, lo construimos y nos mudamos en Julio de 1983. Aunque faltaban algunos acabados, ella cumplió sus 15 años en su nueva casa de la Calle Rousseau de la Urb. San Borja (en esa época aún parte del Distrito de Surquillo).

Lo que Michita no había previsto, era que al mudarse perdía a todos sus amigos del barrio en El Trébol y entre ellos al amor de su vida. Se lamentó, lloró mucho y nunca tuvo sosiego……quería regresar al Trébol…..pero era imposible pues la casa ya se había vendido.

Estaba en cuarto de media, tenía 15 años, ya no quería estudiar y maldecía la casa nueva.

Tenía la “fama ganada” de mejor alumna y las maestras le llamaron la atención cuando alguna vez quedó en el segundo lugar.

Un día que regresábamos a casa, en mi auto, con Michi y unas amigas; había un olor horrible, como a carne putrefacta. Pensé que había algo malogrado en el auto, pero cuando Angela bajó un momento, se llevó del auto ese mal olor. Cuando volvió a subir el olor regresó.

Me asusté y cuando llegamos a casa le hice  cambiar toda su ropa interior y comprobé que efectivamente era ella y lógicamente me preocupé mucho.

En ese tiempo, ya había renunciado al Banco, tenía una bodega en la Av. San Borja Sur y una señora me recomendó llevarla donde un médico de IMPPARES.

La llevé y el doctor Eliseo Barrón la revisó. Angela tenía algo de hirsutismo y le pedí al doctor que le hicieran los exámenes necesarios para saber que pasaba con mi hija. Además tenía un hambre incontenible, comía sin control y lógicamente engordaba y se desesperaba al mismo ritmo, sufriendo mucho por esto.

Se le hizo una ecografía de ovarios con el resultado de “ovarios poli-quísticos”.

El Dr. Barrón me indicó que era necesario operarla y me recomendó hacerlo en la Clínica Lozada (antes Clínica Italiana). Me dijo que la operación era más sencilla que sacar las amígdalas y que luego menstruaría y todos sus problemas se resolverían.

¡Oh, por fin vería a mi hijita más feliz que nunca!

Llegó el día de la intervención, se la llevaron y me dijeron que espere media hora en su cuarto y esperé……pasó más de una hora, pero que

}{   importaba si mi hija iba a quedar bien. Al rato llegó una enfermera que me pidió que la acompañe a la sala de operaciones, donde me recibió el Dr. Barrón. En sus manos tenía una bandeja de acero inoxidable que puso frente a mis ojos, con los dos ovarios de mi hija.

Quedé anonadada, desesperada, muda…. ¡no entendía nada! Entre sollozos solo atiné a decir ¿Por qué? 

Me explicó que los ovarios realmente estaban dentro esas bolas cartilaginosas, que nunca habían funcionado como tales y que no había nada más que hacer.

¡Dios mío! ¡Mi hija solo tenía 16 años! Le pregunté: ¿Y ahora, que va a pasar?

Me respondió que había entrado a una menopausia prematura, que tendría que usar hormonas de por vida y nunca podría tener hijos………

Me puse muy mal, no sabía que hacer y llamé a mi esposo. Cuando llegó nos abrazamos fuertemente….no sabíamos qué hacer en ese momento ni cómo enfrentar esta nueva situación totalmente imprevista.

El médico me dijo que le había dicho a Angela que le había dejado ¼ de ovario y que con eso iba a menstruar.

 

El Dr. Eliseo Barrón Hidalgo operó los ovarios de Angela. Solicité un informe del análisis patológico de los ovarios extirpados y con este fin tuve que visitarlo hasta cuatro veces, para obtener finalmente el resultado.

El Dr. Barrón le recetó OVASTEROL, PIRIDIUM y MASSENGIL. El OVASTEROL era una ampolleta de hormonas que se le aplicaría cada 4 semanas reemplazando las que faltaban en su organismo. Lo que no sabíamos ni nos previno el doctor, era que también le ocasionaría dolores de cabeza y otros trastornos.  

Ver ANEXOS con la receta, historia clínica y análisis patológico del Dr. Barrón.

El Dr. Barrón le dijo a mi hija que le había dejado ¼ de ovario y eso bastaba para menstruar normalmente. No entendí porque mentirle, ocasionando además nuevas dudas y más complicaciones.

 

En Marzo se iniciaban las clases y ella entraba a quinto de media y así lo hizo. Las madres del Colegio estaban informadas de todo, la cuidaban y se preocupaban mucho por ella.

Era el comienzo de su último año escolar. Estábamos económicamente quebrados y no teníamos dinero para matricular a nuestras tres hijas en el Colegio “San José de Cluny”. Me entrevisté con Mere Angélica Carreño, Directora del Colegio, le relaté mi situación y le pedí ayuda. Considerando que mis tres hijas eran excelentes alumnas, sin titubear me indicó que vaya a matricularlas sin ningún problema y que en los meses posteriores podríamos arreglar esta situación.

Gracias Mere Angélica…….gracias Colegio San José de Cluny……nunca dejaré de agradecer este gesto digno de personas tan caritativas.

Pasó su último año de secundaria con muchos problemas, en sus estudios ya no era la de antes……..y esto le causaba problemas adicionales. No estaba acostumbrada a no ser la mejor y se desmoralizaba mucho.

Tenía problemas de memoria, ansías por comer todo el día, lloraba imprevistamente sin poder contenerse y nosotros buscábamos de médico en médico alguna mejoría para ella.

Así, llegamos donde la Dra. Raquel Humala, excelente persona, conocida por mi esposo, cuya especialidad era endocrinología.  La dio un régimen alimenticio especial con la esperanza de que en Diciembre estuviera en un peso adecuado para asistir a su fiesta de promoción. Bajaba lentamente….estaba en 65 kilos y solo Dios sabe que sacrificios tan grandes hacía Angela para bajar de peso. Estaba en una fuerte lucha como pude comprobar años después al leer su diario.

A mitad de año, un grupo de sus compañeras decidió hacer un viaje a Trujillo. Viajarían solas, a la casa de una familia conocida por una de sus mejores amigas.

Pensamos ¿viajar sola? ……nunca había salido sola para nada, pero decidimos  dejarla ir.  Un viaje como este solo podía hacerle bien, y así fue.

La familia en Trujillo las recibió muy bien y fueron excelentes personas con las chicas. Gracias eternas por lo bien que se portaron con mi hija. Pasó unos días maravillosos y creo que fue lo mejor que le pudo haber pasado en un momento tan difícil de su vida-

Regresó muy contenta, pero  me contó que había tenido un sangrado rectal, que felizmente nunca más se repitió.

 

IZQUIERDA:Angela y selene con dos amigas en la playa.

 

 

DERECHA:Agosto de 1981. Angela (primera a la izquierda) en Trujillo.

 

 

 

Siguió adelante con sus estudios……y con sus dietas.

Se matriculó en la  Academia de Preparación Universitaria Cayetano Heredia. Quería estudiar medicina, pero tuvo que dejar de lado estas intenciones, cuando un día en clase hablaron de la importancia primordial de los ovarios para las mujeres y…. ¡ella ya no los tenía!

Era una obsesión para ella. Un día me llamó a su cuarto, me pidió que la mire frente a frente y a los ojos y le diga si alguna vez podría tener hijos. No le pude mentir, le dije que jamás podría concebir.

Quise conformarla, pero no dejó que le diga nada y me pidió que la deje sola y lloró, lloró y lloró. Solo tenía 16 años, sufría tanto y yo no lo podía remediar.

A partir de ese momento, cada vez que estábamos todos sentados en la mesa, con sus hermanos, ella decía que cuando tenga sus hijos deberían ser dos, varón y mujer. El hombrecito estudiará en el Colegio San Agustín como su hermanito y la mujercita como ellas, en el Colegio San José de Cluny.

Esto se repetía día a día y nosotros escuchábamos callados…….

Pasaron los últimos meses y Angela terminó su año escolar; quedó en segundo puesto, lo que fue muy doloroso para ella y sorprendente para sus compañeras. Siempre había sido la primera desde el nido y era evidente que algo le estaba pasando.

Como es tradicional, prepararon su fiesta de promoción en el Hotel Sheraton.

Para ese día, Angela con gran sacrificio había bajado de peso, aunque al final quebró un poco su tratamiento.

Llegó el gran momento….ya tenía su pareja y ese día. Angela nos dijo ¡No voy a la fiesta! No podíamos creerlo….eso no debía pasar….era el día más importante de su vida escolar, la última vez que estaría con sus compañeras.

A nuestra insistencia, fue a recoger su vestido…….demoró muchas horas y cuando llegó estaba más decidida a no ir. Nos dijo que el vestido le quedaba muy angosto.

Aún así, aunque era muy tarde insistimos……..llorando se fue a bañar. Ya no había tiempo de hacerse peinar y maquillar…….

Su hermanita Selene con su papá fue a comprar lo necesario para el maquillaje.

El joven que la acompañaría a la fiesta llegó a casa con la orquídea y lo hicimos regresar hasta por tres veces.

En un ambiente de gran tensión prácticamente obligamos a Angela a ir a su fiesta de promoción. Efectivamente, el vestido no cerraba fácilmente y ella lloraba………y en su desesperación se comió hasta 10 panes que encontró en la cocina.

Como sea, le pusimos el vestido, Selene la maquilló y con el pelo mojado la llevamos con su pareja a la Fiesta de Promoción.

¿La pasó bien esa noche? ¿Se divirtió? ¿Qué pasó?.........muy poco fue lo que nos contó….creo que no estuvo muy feliz.

Era Enero…….el día 3 era su cumpleaños y cumplía 17 años.

Ahora estudiaba en la Academia Universitas donde se reencontró con su prima Letty, hija de mi hermano mayor, a quien no veía hace muchos años.

También conoció a Juan Carlos, su nuevo enamorado. Fue en realidad algo casi sin importancia y el tiempo pasó muy rápido.

Vivíamos una época de gran estrechez económica y tenía muy poca ropa. Todo lo que se ponía no era lo que ella hubiese querido lucir, pero nunca reclamó nada, no decía nada……………..pobre hija mía.

A estas alturas seguíamos buscando un médico que le haga un mejor tratamiento, pues el que le había dado el Dr. Barrón le producía muy fuertes dolores de cabeza.

En esta búsqueda, llegué donde el Dr. Garmendia, endocrinólogo de prestigio a quien  informé previamente toda la situación de la operación de mi hija para después ir a la consulta junto con Angela.

Le consulté si había un tratamiento mejor, pues el OVASTEROL le producía mucho dolor de cabeza.

El médico en presencia de mi hija me dijo: “Si ya la castró ¿qué quiere que le recete?”

Obviamente Angela se echó a llorar y tuve que sacarla rápidamente de ese consultorio.

La Dra. Raquel Humala, nos recomendó al Dr. Coyotupa, famoso médico ginecólogo, endocrinólogo, etc. etc., que había sido su profesor en la Universidad y en esa época era muy conocido por sus presentaciones en televisión. Primero fui a explicarle la situación de mi hija para en una segunda consulta ir con ella. Era en la calle Porta de Miraflores si mal no recuerdo….

Exageradamente amable, la trató muy bien; conversaba mucho con ella y mi hija le tomó mucha confianza y hasta cariño. Lo llamaba “Coyotupa Light” cuando se refería a su querido doctor.

Obviamente, lo primero era bajarla de peso, para lo que le recetó varias medicinas.

Además, le aseguró que iba a menstruar. Con ese fin, le iba a hacer un tratamiento con hormonas. Además se debería conservar el útero en buenas condiciones, pues es de suponer que algún día quisiera tener hijos y fácilmente se podría sacar un óvulo de una de sus hermanas……esas fueron las palabras del Doctor Coyotupa. Con este fin le recetó fuertes dosis de hormonas.

 

El implante de óvulos, era en esa época toda una novedad en el mundo y en el Perú todavía no se había hecho realidad. El Dr. Coyotupa se hizo famoso en esa época por la televisión, hablando en múltiples entrevistas de estas nuevas formas de ovulación asistida, de bebes probeta y principalmente por sus  reconocidas terapias para bajar de peso, que impactaban en la teleaudiencia y en la gente relacionada con la televisión y el mundo artístico.

Le hizo inicialmente varios análisis de hormonas y le recetó varios medicamentos, principalmente hormona y inhibidores del apetito. (Ver análisis y recetas del Dr. Juan Coyotupa)

 

Angela no podía dormir pues tenía muchas pesadillas. Me pedía que la ayude…..se abrazaba a mí y lloraba desconsoladamente. Bien sabe Dios que hubiese dado todo por ayudarla, pero no encontraba como….mi hijita vivía desesperada.

Un día vi que subía a la terraza del tercer piso……fui tras ella y la encontré tratando de subir a la baranda…. ¡quería matarse!

¿Por qué? ¿Qué le sucedía? ¿Cómo ayudarla?

Fuimos a la sede de la Universidad Ricardo Palma para inscribirla al examen de ingreso…….

Ella no sabía en carrera seguir; en ese momento estaba totalmente desorientada. Le dije que en Ciencias Económicas y que ya después ella vería que quería y podría cambiarse.

A pesar de no sentirse nada bien, dio su examen de ingreso. El día que daban los resultados del examen, se encerró y no quería saber nada.

Fue al cuarto de su hermano y se tapó la cabeza con la almohada. Papá fue a ver los resultados y regresó feliz. ¡Había ingresado! ¡Felicidades Angela!

Se levantó, la abrazamos….que felicidad. Ingresó mi hija mayor a pesar de todos sus problemas. La segunda semana de Agosto debería comenzar sus clases.

Estamos en Julio…..Era fin de mes y no había menstruado. Lógicamente, según lo que dijo el Dr. Coyotupa era un sangrado forzado por las hormonas…..no era una menstruación normal. Y tenía fuertes dolores de cabeza, para lo cual tomaba analgésicos.

Durante la última semana de Julio, el doctor consideraba que no podía dejar de “menstruar” y le recetó una nueva dosis de hormonas. Pasó la semana sin resultados positivos.

Me indicó dos inyecciones de CICLOSTERONA FUERTE. En esta última quincena se le había puesto muchas hormonas. Angela quería estar bien, para comenzar a estudiar en la Universidad y ser una joven como todas las demás y nosotros seguimos las indicaciones de su doctor.

Como madre, yo no quería ponerle más de esas inyecciones…..me parecía demasiado…..era solo una intuición. Pero ella insistió y fuimos a la Farmacia Sicuani; ella se quedó en el auto y bajé a preguntar a la persona que me atendió si esa inyección era muy fuerte. La respuesta fue “si el médico se la ha recetado, es porque la necesita”. En ese momento viene Angela y me pide que de una vez le apliquen la inyección que “su doctor” le había recetado…….y así  se hizo…….

Regresamos a la casa como a las 5:00pm y a las 7:00pm son sentamos todos a ver un programa de TV. Papá, mamá, Selene, Gisela y Beto……solo Angela no quiso ver y me dijo que le dolía mucho la cabeza y se acostó en su cama. Le di un analgésico (Motrin) que el doctor me había recetado para esos casos.

No le pasó el dolor…que raro…cada vez le dolía más fuerte y comenzó a vomitar explosivamente. El dolor era cada vez mayor, la llevamos a su cama y la experiencia nos indicaba que no era una indigestión.

Angela ingresó a la Universidad Ricardo Palma y como era normal la matriculé y pagué la cuota en el Banco Wiese de Miraflores, con ella a mi lado. Aunque ya se sentía algo mal, en ese momento no sabíamos que era lo que tenía. Llevamos el comprobante a la Universidad y nos indicaron en que salón iba a estudiar. Todos los jóvenes estaban felices….mi hija no. Ella estaba muy preocupada pues no se sentía bien. Regresamos a casa. Nos indicaron el día que comenzarían las clases.

Llego el día, pero Angela vomitaba en todo momento y tenía un dolor de cabeza insoportable. Le pedí que no fuese ese día a la Universidad Rdo. Palma pero no quiso hacerme caso. Insistió y la llevé en el auto con una gran toalla delante de ella para que puede arrojar y parando muchas veces en el camino

Ella insistía en ir a clases….era su primer día de universidad.

Llegamos finalmente y nuevamente le pedí que regresemos. Ella insistió en ingresar y se bajo tambaleando; quise acompañarla pero no quiso.

Se paró delante de la Universidad y me pidió que me vaya. La dejé, pero sabía que ese día algo grave podría pasar.

Mi auto calentó mucho. Tenía que ir al grifo pues le faltaba agua. Después regresé a cada llorando, pensando en mi Angela.

Bajé en la iglesia San Francisco de Borja…lloré y le pedí a Dios que me la cuide para que no le pase nada.

¡Dios, por favor no la abandones! Llegué a mi casa pues tenía que cocinar. Papá llegaba a almorzar en unos minutos.

Empecé a cocinar y sentí que la puerta falsa de mi casa, en la calle Bronsino era golpeada fuertemente.

Corrí presagiando algo grave. Abro la puerta y Angela se echó sobre mí llorando. Un taxi la había traído a casa.

No sé como la cogí y logré subirla a su cuarto.

Casi .no podía caminar.

La acosté con un dolor de cabeza inaguantable.

Los vómitos no paraban. Le di un analgésico. Me pedía que le presionara fuertemente su cabeza. Llegó papá y no había almuerzo….pero en ese momento era lo de menos….

Me encontró arrodillada cogiendo fuertemente la cabeza de mi hija.

Creo que descansó. Papá y yo nos miramos y pensamos lo mismo…algo muy grave pasaba. ¿Tal vez un problema neurológico cerebral?

Ya habíamos pensado en eso antes, pero no, era solo una suposición….

Los días siguientes, siguió con el dolor y la llevamos donde el Dr. Coyotupa quien nos indicó hacerle de inmediato un análisis de sangre en su laboratorio. Esperamos el resultado y el diagnóstico fue Tifoidea……

¡Gracias a Dios! Habíamos pensado en algo más grave.

Le recetó TIFO-AMOXIL y salimos del consultorio y regañé a mi hija ……posiblemente había comido fruta sin lavar o algún otro descuido de higiene. Era la única explicación para contraer una tifoidea.

Ese diagnóstico fue una bendición para papá y para mí, pues creíamos que era un problema de tipo neurológico-cerebral. Compramos la medicina y de inmediato comenzamos el tratamiento.

Algo que hice notar al Dr. Coyotupa era que no presentaba fiebre ni diarrea (característicos en una tifoidea) y sus vómitos no tenían olor fuerte….

La respuesta no se hizo esperar: “Las bacterias de la tifoidea han mutado y ya no se dan a conocer con las mismas características, para evitar que las eliminen”.

Obviamente lo dijo un médico y no tenía razón para  dudar de sus palabras.

Solo le pudimos dar un día de tratamiento contra la tifoidea.

Era al comienzo de una semana. Angela se tropezaba con los escalones al subir. Me decía que no sabía porque le pasaba esto. Se sentía muy extraña, como si una película de escenas de su vida se soltara en su cerebro y pasara muy rápido y el dolor de cabeza era como si su cabeza fuese una nuez que se estuviera presionando con un rompenueces para romperla. Estas fueron sus expresiones textuales.

Al día siguiente, me manifestó que aparte de todo lo anterior, veía doble…veía muy  mal……mire sus ojos y los tenia desviados. Daba gritos de dolor, le dolían todos los huesos, las articulaciones….me decía que sentía  dolor dentro de los huesos y la cabeza solo le calmaba si su hermana le presionaba la cabeza contra la cama.

¡Dios mío! ¿Qué es esto?

 

Cuando llevamos a Angela donde el Dr. Coyotupa mandó hacer los análisis de sangre (hemograma) y de Aglutinaciones. Con estos resultados a la mano, diagnosticó Fiebre Tifoidea recetando Chloromicetina y Tifo Amoxil (Ver Receta 01-09-1986)

Estos análisis  los vieron en los años venideros muchos médicos y todos me manifestaron que no era tifoidea. 

Yo había tenido tifoidea dos veces en mi juventud por lo que conocía muy bien los síntomas y desde el primer momento este diagnóstico me causó serias dudas. Cuando al día siguiente seguían los problemas y dolores de Angela de mal en peor, decidimos consultar con su tío Dr. Carlos Jáuregui Acosta quien nos recomendó de inmediato hacer un encefalograma (Ver resultado del encefalograma - 05-09-1986)

 

 

Papá fue donde mi hermano que es médico con el análisis y diagnóstico del Dr. Coyotupa…….no era tifoidea y para cualquier médico a quien hemos mostrado después este análisis, no era tifoidea. La indicación fue hacer un encefalograma inmediatamente. Lamentablemente el resultado no es inmediato….mientras tanto mi hija gritaba de dolor. Se caía, no podía pararse, como si no tuviera huesos.

Angela, hijita…. ¿qué pasó?

Quería morirme…era demasiado……¡ Y solo tiene 17 años!

El resultado del encefalograma llegó y nos recomendaron urgentemente una tomografía del cerebro.

Mi hermano me indica un centro especializado. La llevo con todos sus dolores y nos sentamos en la sala de espera con mi hijita recostada en mi hombro.

Me llaman…debo dar los datos de Angela. Cuando volteo ya no está…¿Dónde está?  Se la habían llevado para hacerle la tomografía…. ¿Ella sola? ¿Qué va a pasar?

Después de mucho tiempo sale el doctor y llama “Angela Stapelfeld”

Yo soy su madre.

Me preguntó quién era su neurólogo.

No sé………..nunca necesitó un neurólogo.

Me indicó que busque inmediatamente uno, pero no me quiso decir que pasaba…solo que era muy urgente.  

 

Ese día en la tarde fui al laboratorio a recoger el resultado de la tomografía (09-09-1986). Cuando leí el informe, no pude seguir caminando……las piernas me flaqueaban………fue un golpe terrible saber que mi hijita tenía un tumor cerebral y peor aún, cuando llegué a casa tener que decírselo.

Me acuerdo que le expliqué lo mejor que pude su problema y ella también leyó el informe. Le dije que haríamos todo lo que estuviese a nuestro alcance para su tratamiento, y así se hizo.

 

Llevé a Angela a casa….siempre con su hermanita a su lado, cogiendo la cabeza de Angela, cantándole alguna canción que ella le pedía….y los vómitos y los dolores …

Para los dolores tomaba DARVON COMPUESTO, pero no era muy efectivo…….

Averigüé por un neurólogo y me recomendaron al Dr. Fajardo, médico del Hospital de Policía, que también atendía en la Clínica Internacional.

Allí fui con mi primo Lucho. El doctor vio la tomografía y me dijo que tenía hidrocefalia, producida por un tumor,  que no se puede apreciar bien debido a la inflamación y al  líquido.

Me preguntó cómo estaba Angela. Le narré todo.

Me dijo que inmediatamente necesitaba que le ponga una vía con diuréticos y una enfermera perenne y antes del fin de semana debíamos colocarle una válvula de Pudenz.

Ahora, a buscar la enfermera y luego ver cómo hacer ingresar a mi hija al Hospital de Policía.

Nélida, una amiga vecina nuestra, enfermera y gran persona, sin titubear y en forma desinteresada atendió a mi hija durante tres días. No importa el tiempo…gracias Nélida, muchas gracias.

Ella enseñó a mi hija Selene a manipular y controlar la vía y a ponerle las medicinas. Selene solo tenía 16 años.

Ahora….¿cómo interno a mi hija al Hospital? No conozco a nadie, era la época del desastroso primer gobierno de Alan Garcia….

 

En ese tiempo el Departamento de Neurocirugía del Hospital de Policía tenía gran prestigio en Lima pues ahí habían operado con singular éxito al Dr. García Rada Jefe del Jurado Nacional de Elecciones que había sufrido un ataque con un coche bomba. El equipo médico estaba dirigido por el Dr. Paredes, famoso neurocirujano y Director del Hospital.

Cuando logramos internar a Angela en el Hospital de Policía, el Dr. Paredes había dejado la dirección y el Departamento de Neurocirugía estaba bajo la dirección del Dr. Rivera.

Consultamos también con el Dr. Paredes, con el Dr. Esteban Roca y el Dr. Gonzales Portillo, los más prestigiosos neurocirujanos del medio por esos años.

 

Me aconsejaron tocar las puertas de algún ministro…era muy difícil hacerlo, pero logré por medio de un familiar contactar con el Sr. Agustín Mantilla, Ministro del Interior. El quería tener todos los exámenes y la historia médica para estudiar el caso por una semana y luego me daría una respuesta.

No había tiempo para esperar tanto!

Desesperada, me acordé de mi Colegio San José de Cluny. A las 8 de la noche del mismo día en que me enteré que tenia hidrocefalia, fui a mi querido colegio. Soy ex-alumna al igual que mi hija Angela. Mis otras dos hijas también estudiaban ahí.

Las madres estaban en la capilla en oración. Me encontré con una profesora de Angela…la Srta. Muchotrigo .

Le dije que Angela se estaba muriendo. Inmediatamente trajo a la Madre Angélica, Directora del Colegio….la había sacado de la Capilla…

Le conté lo que estaba pasando. Lógicamente lo sintió muy hondo.

Revisó la relación de los padres de familia buscando quien nos podría ayudar. No encontró nada positivo. Todos querían más tiempo y yo debía internarla al día siguiente.

Oh casualidad!  El presidente de la Asociación de Padres de Familia estaba en ese momento en una reunión en el colegio. Era el Sr. Bedoya, hijo del Ministro de Vivienda Sr. Bedoya.

Inmediatamente la madre Angelica llamó al señor Bedoya nos dijo que al día siguiente a las 10am ingresase al Hospital de Policía por emergencia, que él iba a estar esperándonos en Neurología con la madre Angélica, directora del colegio.

Gracias mil por su buen corazón, por esta acción tan grande. Que Dios lo bendiga. Igualmente a la madre Angelica, quien fue como el ángel de la guarda de mi hija y de toda mi familia….nunca la podremos olvidar.

Efectivamente, con los diuréticos habían desaparecido todas las molestias de Angela, pero ahora que debíamos trasladarla nuevamente iba a ponerse mal, pero había que llevarla y así se hizo. Como estaba previsto, todos nos encontramos en Neurología en la hora indicada.

Ingresó mi Angela, pero no había cama disponible en la Clínica de Oficiales. Paseamos por todos los pasillos llevándola en una silla de ruedas. Cada vez tenía más fuertes los dolores de cabeza y nuevamente comenzaban las náuseas.

Casualidad…..nos encontramos con su prima Erika que estaba internada por sus problemas de epilepsia. Al saber que Angela estaba en esa situación, habló con sus médicos y solicitó su alta inmediata y cedió su cama a Angela.

Otro problema solucionado.

Inmediatamente le pusieron diuréticos, cortisona y algunas medicinas más y mi hija volvió a la normalidad.

Se le veía muy bien pero esto solo era la antesala a la colocación de una válvula de Pudenz que debería hacerse muy rápido.

Papá compró la válvula. Aparte de ser costosa fue muy difícil de encontrar. Había que ponerla lo antes posible.

 

Felizmente en esos años había buenos ingresos y se pudo afrontar inicialmente el tratamiento sin mayores problemas. Eran los primeros años del primer gobierno de Alan García.

Si bien recuerdo la tomografía costó casi mil dólares y la válvula de Pudenz más del doble. En esa época solo había dos tomógrafos en Lima y como toda prueba médica de última generación tenía un precio muy alto.

Angela estuvo internada en la Clínica de Oficiales del Hospital de Policía y si bien había una tarifa bastante accesible, se pagaba todos los gastos al igual que en una clínica privada.

 

Así fue que el Dr. Fajardo, un gran médico y junto con todos los Neurólogos del Hospital de Policía, cuyo jefe era el Dr. Rivera, acordaron la fecha del la operación.

Llegó el día y Angela lloraba porque le iban a rapar la cabeza. El día de la operación y cuando regresé a su cuarto, Angela estaba con una auxiliar que comenzó a cortarle el pelo por mechones y desordenadamente. Angela con sus manos se tapaba la cara llorando desconsoladamente.

Al ver esto fui a buscar al Dr. Fajardo. Vino corriendo y pidió a la auxiliar que se retire que él iba a hacer el trabajo. Consoló a mi hija y con mucha paciencia, solo le rapó lo necesario, que era un diámetro de unos 6 a 8cm. El resto del pelo lo recogió con tiras hechas por él, cortando guantes médicos.

A pesar de que sus colegas le advirtieron que eso no debía hacerse así, el Dr. Fajardo hizo prevalecer su sentido humanitario. ¿Por qué hacer sufrir mas esta niña?, dijo….no es justo.

Gracias doctor…si algún día lee estas líneas, va a saber de quién se trata.

Ese día era el 16 de Setiembre de 1986. A las 10 de la mañana operaron a mi hijita y le colocaron la válvula de Pudenz, con la que mejoraría la presión en el cerebro, mejor dicho la hidrocefalia.

Ese mismo día Beto, mi hijo menor cumplía 9 años. Mientras Angela estaba en la sala de recuperación, papa y yo fuimos rápidamente a casa, compramos una torta y le contamos el Happy Birthday en compañía de sus hermanas Gisela y Selene.

Algo que vale la pena resaltar….Selene tenía 16 años, Gisela 11 y Beto cumplía 9 años.

Selene se hizo cargo de las labores de la casa y yo me quedé en el hospital por todo el tiempo que estuvo internada Ángela.

Regresé al Hospital de Policía y encontré a Angela muy recuperada. Una semana después le daban de alta, pero debía ir todas las semanas a evaluarla por medio de algunos ejercicios y examen de fondo de ojos.

Nuevamente en casa, ya no era una vida normal ni se sabía que mas sucedería después.

Lo que si sabíamos, era que había un tumor en el hipotálamo y que no se podía operar pues la zona era inaccesible.

Pero eso no nos lo decían los doctores….eso lo averiguamos por nuestra cuenta.

Cada semana llevé a Angela al hospital. El Dr. Fajardo le mira el fondo de ojos y la respuesta era siempre la misma: aún está muy inflamado.

¿Qué esta inflamado?  No sabemos mas y pasan semanas,,,,

A Angela se le había antojado comer cebiche de carretilla…de los ambulantes de un mercado que en esa época funcionaba en la Av. Aviación, cerca a la Av. El Aire, donde me acompañaba a hacer algunas compras.

Accedí a sus ruegos pues que ya no importaba….ya no podía estar peor de lo que estaba……

Fuimos con ella al colegio a agradecer a las madres…….Fue muy emotivo.

A todas les explicaba lo que tenía., y se iban muy tristes.

Decidió visitar al dentista. Obviamente cada visita era como si fuese la última.

Pasaron unos mese y paulatinamente volvía a empeorar….dolores de cabeza y náuseas; síntomas inequívocos que se acercaba el final.

Estábamos en diciembre de 1986.

Cuando Angela estaba recuperándose me pidió que fuese a la universidad a pagar porque ella pensaba regresar a sus estudios. Efectivamente, ante sus exigencias fui a pedir la boleta para pagar en el Banco.

Como mi hija venia de un Colegio particular, la mensualidad era muy alta.

Traté de conseguir una rebaja en la mensualidad, hablando con la persona encarga de este trámite.

Me manifestó que era imposible por la razón que yo exponía. Su razonamiento era que si ella nunca iba a estudiar con que finalidad voy a pagar.

Le expliqué que era para mantener a mi hija con esa ilusión.

Era imposible que me entendieran.

Dígale que nunca va a estudiar…dígale la verdad y no pague!

Ante tanto ruego y lágrimas me dieron la categoría más baja…..y cuando Angela estuvo mejor fuimos juntas al Banco a pagar.

Quizás eso la hacía poder pensar en un futuro…..quien a los 17 años podría pensar que ya no tiene futuro…

Era el día la confirmación de Selene. Angela se sentía muy mal. Le pedimos que no fuese pero se levantó, la vestí y fuimos todos  a la iglesia Santa Mónica (cerca a su Colegio)

Cumplió con las justas…estaba muy mal y buscaba fuerzas para mantenerse de píe.

Ese día nos tomamos las últimas fotos con ella. Sabíamos que ya no habría más fotos.

 

 

La última foto de Angela con su padre y sus hermanos, a fines de Diciembre de 1986.

Ese día fuimos a la Confirmación de Selene y Michita fué la madrina. No se sentía bien pero insistió en ir.

En esa época ya tenía la válvula de Pudenz. Angela falleció un mes después.

 

   

Al regreso, se fue directamente a su cama….había hecho demasiado esfuerzo…..

Angela me pidió tener a sus dos abuelitas en la mesa de cena para esa Navidad, cosa que nunca habíamos hecho anteriormente.

Y así fue. Invitamos a las dos abuelitas ese 24 de Diciembre.

Hablamos con nuestros hijos y les explicamos que esa sería la última navidad para Angela con nosotros. No habría otra nunca más…..

Días antes había ido al hospital.

Los neurólogos hicieron una junta médica y solicitaron que yo estuviese presente.

Efectivamente, fui al área de neurología y ante mis preguntas sobre ¿qué pasaría? ¿La van a operar?  ¿Para que la vana  operar? Me respondieron que la operación era para sacar una muestra y hacer una biopsia….que no me preocupe, pues hay casos en que viven muchos años más y muy bien……

Sabía que me estaban mintiendo y les pedí que me digan la verdad y ante mi insistencia,  la respuesta fue que todos los médicos se retiraran y me quedé sola con una crisis de nervios ante la impotencia de tantas preguntas sin respuesta.

Me enviaron un vaso de agua para que me calme…….

Un médico del mismo grupo se acercó y me abrazó…me llevó a  caminar por el piso del hospital y me dijo que contrariando órdenes recibidas de su jefe me iba a decir la verdad de la situación.

Efectivamente, me dijo, que busque los mejores neurólogos y que les muestre las tomografías y después que me tranquilice y que pase la última fiesta de navidad y año nuevo con mi hija, pues ella dentro de muy poco iba a morir.

Le agradecí a ese gran médico que tuvo la valentía de decirme la verdad sobre este caso.

Seguí su consejo de buscar los mejores neurólogos de Lima y entre ellos visité al famoso Dr. Esteban Roca.

El reviso las dos tomografías y me preguntó la edad del paciente…..Le informe todo lo concerniente a Angela. Le dio mucha pena…era tan joven me dijo. Me explicó que los médicos no se atrevieron a arriesgar operando a tiempo a Angela….ahora en diciembre el tumor ya había crecido mucho pero aun así el arriesgaba y me dijo que la operaría sin cobrar nada, pero que debía pagar la clínica.

El paso a seguir era aplicar cobalto en dosis muy fuertes….quizás la vería agonizar pero habría reducido el tumor y así la operaría.

Para este fin, el Dr. Roca le envió una esquela al Dr. Pinillos Aston consultándole esta alternativa. Lleve la nota al Dr. Pinillos, hizo una reunión con los médicos de su Policlínico y decidió que no era conveniente hacer ese tratamiento. Primero debía operarse y luego el cobalto.

El Dr. Esteban Roca dijo que la dejaría viva pero que sus facultades de ver, oír, hablar, caminar, o su inteligencia se verían afectadas. Quizás quedaría ciego, paralitica o vegetando….pero casi imposible era que quede normal.

Ante eso, tomamos la decisión que su enfermedad siga hasta el final. No podemos condenar a nuestra hija a una vida tan deprimente si ella era un ser inteligente y capaz y sumamente normal. No hay derecho……

Todo esto paso antes de su internamiento en el hospital

Angela esperaba el resultado de esta entrevista sentada en la sala. Yo no sabía cómo regresar…

Me senté en muchos sitios….camine sin rumbo tratando de calmarme pues veía que todo estaba perdido y no sabía que decirle a mi hija.

Logre armarme de valor y regrese a casa y le informe a Angela todo lo que me habían dicho. Ya en la noche conversamos con mi esposo y decidimos que seguiría en el hospital de Policía.

Era Noche Buena de Navidad. Cenamos con las dos abuelas en ambos extremos de la mesa. Mis hijas jugaban. Angela se retiro a su cuarto. En algún momento vino Irma, hermana de mi esposo y me dijo que la llevásemos de una vez por emergencia para internarla.

Le dije que no, que ya vería cuando la llevaría al hospital. Angela, muy asustada me pidió que todavía no la lleve y así se lo prometí.

Pero el día 25 tenía que internarla…un día terrible….. Horrible en verdad.

 

Esa navidad fue sin lugar a dudas la peor que pasé en mi vida. En casa celebrábamos siempre la Navidad con gran entusiasmo, algo que heredé de mis padres, al igual que Angela de su hogar. Si bien la forma de celebrar la navidad era distinta en ambas familias, el fin era el mismo: celebrar la Navidad como la fiesta máxima del año y los agasajados eran nuestros hijos.

Ese año también había salido a comprar algunos regalos. Nunca podré olvidar que caminaba con la mirada perdida por la Sección de Juguetes de la tienda SEARS cuando me encontré con un funcionario del Banco Mercantil que había conocido meses antes haciendo unos trabajos para ellos.

Le dije: “estoy buscando el último regalo de navidad para mi hija…….” Me miró extrañado y se despidió; creo que nunca entendió mis palabras.

 

 

Temprano le pedí que se bañe y no quiso. Para que, ya no importa me dijo.

Le corte las uñas de sus manos que estaban largas, sabiendo que eran las ultimas que le cortaría y que quizás las guardaría de recuerdo. Efectivamente aun tengo una…..

Se puso su ropa más vieja y llego la hora. Angela cruzo el pasadizo despacio y en retroceso, mirando cada pared y cada rincón….como despidiéndose del hogar que la albergo hasta los 17 años.

Bajamos juntas y miró detenidamente cada rincón de la casa…cada pared….Papá esperaba afuera en el auto. Salimos, miro la fachada, el jardín, entro al carro y se sentó atrás en el VW.

Adelante papa y yo. Ella se abrazó de mi cuello mirando detenidamente la calle….la Av. Javier Prado que tantas veces había transitado. Llegamos al Hospital…papa se retiró rápidamente para ir a trabajar y entramos las dos. Nos dieron una cama. Era un cuarto de dos personas. Inmediatamente se acostó. Era mediodía. Nuestra vecina era una anciana muy ágil. Trajeron el almuerzo y la señora se sentó en una silla y almorzó en la mesa. Mi hija también lo hizo en su mesa. Nuestra vecina me manifestó que salvo un dolor de estómago no se sentía tan mal y que hacia lo posible por comer para recuperarse. Qué bien pensé…ojala que mejore.

Como a las 3 de la tarde le pusieron una vía a la vecina….las enfermeras no la  trataban bien. Le pusieron las medicinas por su vía y le dijeron que no se mueva…corrieron las cortinas y al rato sentí que la señora arrojaba, pero las auxiliares le insistían en que no se mueva.

Yo estaba con mi hijita en la cama de al lado y de repente me ordenaron que salga con mi hija rápidamente al pasadizo. Lo hice inmediatamente y al pasar por la cama de mi vecina la mire y sorpresa….estaba muerta. Esto nos hizo sentir a muy mal a las dos. Dios mío, que rápido pasamos de la vida a la muerte.

Pasamos unos días entre pruebas y visitas de los neurólogos….solo para ver como empeoraba…

En el Hospital decidieron operarla para sacar una muestra para hacerle una biopsia. Angela les pidió que sea el 3 de Enero pues ese día cumplía 18 años y quería irse ese día….

Los médicos se morían de pena y me dijeron que no operarían ese día.

No podían hacerle eso a Angela y programaron la operación para el 7 de enero.

En el trascurso de ese tiempo iba empeorando.

Me entrego su reloj pues según ella ya no lo se servía pues no veía bien la hora.

Luego se saco su sortija de promoción y se la dio a papa….dijo que ya no la necesitaba.

Sus amigas de promoción iban a visitarla constantemente. Hacían colectas en el colegio que traían al hospital para los gastos de su enfermedad.

Las madres del Colegio me dieron los fondos de las ex alumnas….las madres de familia tanto del salón de Selene como el de Gisela hicieron colectas.

Gracias, mil gracias….nos ayudaron muchísimo.

Rezaban todos los días en el Colegio San jose de Cluny por la salud de mi hija.

Esa deuda es impagable. Solo me queda decir: ¡GRACIAS! ¡MUCHAS GRACIAS!

Solo al cabo de muchos años pude enterarme de algo muy triste. Una madre de familia que tenía una hija en el salón de Gisela y otra que había estudiado con Angela, siempre me miraba muy mal, como si yo la hubiese ofendido.

Nunca entendí su actitud, pero un día Gisela me contó que su amiguita compañera de salón le había dicho que su hermana compañera de Angela le había pedido a sus padres $ 1000.oo para ayudar a su pobre amiga que se encontraba muy grave. Esa amiga era Angela……Y sus padres muy buenos y de muy corazón se lo dieron, para una causa tan noble. Lo interesante es que ese dinero nunca llego a nuestra manos y obviamente nunca pude agradecer tan noble acción. Así me explico la actitud de la señora que con mucha razón había pensado lo mal agradecida que era…si ni le había agradecido tan noble gesto. Realmente su hija se valió de la enfermedad de su “amiga”, mi hija,  para conseguir de sus padres dicha cantidad. ¡Que Dios la perdone!

Angela cada día mostraba más dificultades…

Para recordar me preguntaba constantemente lo mismo. Ella se daba cuenta que repetía la pregunta pero yo trataba de que no se diese cuenta y le respondía como si nunca hubiese escuchado lo que decía.

Necesitaba sangre para la operación. Felizmente para felicidad de mi hija, Juvi el amor de su vida, donó sangre y eso fue motivo de alegría para Angela. Su tío Lucho también donó y alguien más que no recuerdo.

Quizás nombré muy poco a papá en este relato, quien sufrió en silencio toda esta tragedia pues tenía que trabajar para poder solventar los gastos de esta penosa situación y seguir adelante con la casa y nuestros otros tres hijos.

Y llegó el cumpleaños de Angela. Vinieron los amigos con una torta, festejaron el cumpleaños, aunque Ángela se sentía mal.

Le regalan una torta y una muñeca. Pese a las quejas del personal del hospital por la bulla, igualmente festejaron el cumpleaños. También estuvieron presenten algunos familiares que no voy a  nombrar porque sería muy largo…

Llegaron las madres del colegio con un sacerdote. Justamente el que le había dado la primera comunión……….. Hoy le daba la última comunión.

Pasaron los días previos a la operación. Teníamos una piedrita del Santo Sepulcro que nos prestó la madre Teresa. Nos obsequiaron el agua de Lourdes, reliquias de Fátima, estampas, etc.

Y llegó el Año Nuevo. Angela casi no distinguía el reloj para ver la hora y generalmente veía doble. Ese 31 de Diciembre papá se retiró del hospital con Beto y Gisela y yo le pedí a Selene que se quede con nosotras en el hospital pues era el último Año Nuevo que podría pasar con su hermana.

Fue la noche de Año Nuevo más triste de mi vida, con la certeza de un final sin retorno para mi hija.

Selene se recostó en una cama, al lado de su hermana y a las 12 de la noche vinieron las enfermeras y auxiliares a desearnos un Feliz Año. Muy triste, demasiado triste este año nuevo…

Preparan a mi hija para la operación, le quitan todo el cabello, que a estas alturas ya no le interesa. Tristes horas………

Trate de hablar con ella la noche anterior, pero ella rezaba toda la noche, sumida en un profundo fervor. No quería que le hable. Solo me pidió que le pase la piedra del santo sepulcro por la cabeza, durante la noche y se despidió. Me dijo: Acá se acabó, nunca más nos veremos mama…….

No hijita, le dije, tu vas a regresar y yo te voy a llevar a casa para estar con tus hermanos.

Me contestó: no, mama. Te pido que vayas  a misa siempre, que cuides a mis hermanos pues yo me llevo todas las enfermedades. Cuida a Beto, mi hermanito.

A las 7 de la mañana vinieron a llevarla a la sala de operaciones. Fuimos juntas.

Yo iba tras la camilla despidiéndome de mi hijita. Antes de entrar al quirófano, jale la camilla y le di un beso. Lo demás fue esperar….una interminable espera.

No sé cuánto tiempo, hasta que salió el Dr. Rivera y habló con mi esposo.  Mi hija estaba viva y solo le habían sacado una muestra para la biopsia, pero la operación fue muy complicada por la situación del tumor. No había nada que hacer…solo esperar el final. Tenía un Astrocitoma de grado II.

La pasaron a una habitación, despertó y nos miramos.

Estoy viva mama me dijo.

Si preciosa, estamos juntas.

Entonces nos vamos a casa pronto, mamá.

Le conteste, si hijita muy pronto.

Es el 9 de Enero de 1987.

Era horrible…mi hija tenía la cabeza completamente vendada, con un tubo que entraba en la coronilla. Por lo menos eso me dijeron.

Lo único que podía comprobar, era que el liquido del cerebro, que provocaba la hidrocefalia, se derramaba constantemente sobre la almohada, pero mi hija hablaba conmigo,  aunque no veía mucho….

Que atroz ver a mi hija en ese estado. Solo tenía 18 años…..no es justo tanto sufrimiento….

Yo dormía sentada en una silla y apoyaba mi cabeza sobre la cama. Ella estaba completamente conectada por todos lados. Como sus venas estaban muy débiles por lo que le pusieron una vía en un lado del cuello. Obviamente muy tapada, con mucho esparadrapo y gasa.

Una de esas noches me quede dormida.

Cuál no sería mi sorpresa, cuando al despertar vi a mi hija mi lado, parada y me decía: llévame al baño mama…quiero ir al baño…..

Dios mío, el poste de la vía se había caído y ella jalaba con todo…las sonda para orinar estaba en el suelo, su cabeza aun tenía el tubo…todo era un desastre.

Le dije:  tienes sonda y no puedes caminar…… y la eche en su cama nuevamente.

Empezó a gritar de dolor.

Me duele la cabeza horrible mama.

Era de madrugada y no había ningún médico disponible.

Las enfermeras no estaban autorizadas para darle nada especial…solo lo que estaba recetado y a las horas indicadas. Angela me pedía que no me mueva de su lado. Tenía mucho miedo de morir sola. Le pedí a una auxiliar que se quede con ella un momento y corrí a buscar un medico. Mu hija estaba vomitando.

Con esa operación y toda la cabeza abierta, era un desastre.

Fui al dormitorio de los médicos…por lo menos donde ellos descansan y encontré a un neurólogo que no estaba de turno en el piso, pero como conocía el caso, fue muy amable y fue a ver a mi hija. La revisó y me dijo que su estado era muy malo por decir lo menos.

Le habían puesto Antalgina y otras medicinas por la vía pero no le hacía efecto alguno…seguía vomitando y los dolores eran horribles.

El doctor recetó una medicina  que no había en la farmacia del hospital.

Salí corriendo a la calle….había toque de queda….y corrí como una loca desde el hospital de Policía hasta el Ovalo de Pueblo Libre en la Av. Brasil a comprar SOMESE para sedarla. Por lo menos eso me dijo el doctor.

Al regresar con mi medicina no me dejaron entrar al hospital. Era más de las 2 de la madrugada y me dijeron que no era hora para ingresar. Lloré, pedí, supliqué…….mi  hija se estaba muriendo…y no me creyeron.

Después de mucho rogar e insistir llamaron al piso y de ahí ordenaron que me dejaran entrar.

Corrí hasta la cama de mi hija y le dieron esta medicina. Luego de un rato, mi hija no se dormía, pero tenía arcadas muy débiles y así completamos esta horrible noche.

En la mañana llegaron como siempre todos los neurólogos,  para la revisión de rutina en las mañanas y ver como mi hija se iba deteriorando. Angela se había dormido.

Les conté lo que pasó la noche anterior y me sacaron de la habitación.

Escuche que gritaban: ¡Angela despierta! ¡Angela….Angela….! La palmeaban muy fuerte y mi hija no despertaba.

Llamaron al equipo de trauma shock. Pasó un rato entre médicos, enfermeras, auxiliares, etc. y me dijeron que pida urgente una camilla.

Se llevaron a mi hija una vez más a la sala de operaciones.

Ver el sitio donde estuvo Angela con sangre por todo lado, fue para mí algo terrible. Quizás para los encargados del hospital sea cosa de todos los días, pero no para una madre.

La llevaron a la sala de operaciones… ¿para qué? No lo sabía….

Obviamente a los familiares les restringen la información….los médicos piensan generalmente que no somos capaces de entender.

Después llevaron a Angela a la Sala de Cuidados Intensivos…

La visita normalmente era de 5 minutos por persona y sumamente restringida. Eso es comprensible y muy necesario.

La primera vez que entré, mi hija yacía en su cama conectada por todos lados en el afán de los médicos por prolongar su vida.  Muy comprensible la labor médica.

Con ventiladores trataban de bajar la fiebre que se tornaba muy alta. Esa era ya la única forma de bajarle la temperatura, ayudando con paños de alcohol en las axilas, en la ingle y el cuello.

 

El tumor había afectado el centro de control de temperatura que tenemos en el hipotálamo, que funciona como un termostato y regula la temperatura corporal. Sobre este mismo centro actúan los antipiréticos para bajar la fiebre, pero en el caso de Angela ya no había respuesta y la única solución era bajar la temperatura corporal por medios físicos. La tenían casi desnuda, con varios ventiladores dirigidos a su cuerpo y había que darle frecuentes baños con alcohol. Aún así la temperatura estaba por los 40 grados……

 

 

Solo la veíamos por minutos, pero siempre esperaba noticias, sentada en la sala de espera de cuidados intensivos, pues temía lo peor de un momento a otro.

Veíamos como se iban contrayendo sus brazos y como sus pies se iban deformando.

Nos decían que era “pie de equino”…debíamos hacerle una plantilla de madera, para evitar esta deformación….nunca se llegó a hacer.

Pasaban los días….fueron muchos, quizás una semana.

Papa hacía lo posible por traer dinero para las medicinas que había que comprar todos los días: Cortisona, Potasio, Tramal, y muchas más……

Gracias a Dios había trabajo, y hubo siempre como cubrir estos fuertes gastos….

Nunca había fumado, pero ahora si lo hacía…tenía que pasar las horas de espera en alguna forma.

Uno de esos días, más o menos el 15 de Enero un médico oncólogo me pidió que firme un documento aceptando un tratamiento de baños de cobalto para Angela.

Le dije que no iba a firmar nada y que mi hija ya no se iba a levantar por lo que no los consideraba ni oportunos ni necesarios.

En este momento ya estaba prácticamente vegetando. Cuando escuchaba nuestra voz se le salían algunas lágrimas pero no movía nada y si por casualidad llegaba a tener alguna mejoría momentánea, solamente era para darse cuenta que se estaba muriendo.

El doctor pidió hablar con los dos padres y nos dijo que clase padre desnaturalizados  éramos que no queríamos que nuestra hija mejore. Nos dijo todo lo que quiso y al final firmamos……Era evidente que los puntos de vista del médico especialista y los padres eran totalmente divergentes.

Durante los días siguientes deberíamos bajar todos los días a Angela en una camilla muy baja, con ayuda de una enfermera, un policía y un doctor. Íbamos por todo el hospital desde el tercer piso hasta el sótano y por unos corredores hasta Emergencia, lugar donde nos esperaba una ambulancia. La subíamos a la ambulancia y yo iba al lado de ella. La enfermera me pidió que no le hablase, pues ella al parecer si escuchaba y sufría mucho.

Íbamos al Hospital Militar. Al llegar a dicho hospital, nos dirigíamos a la sala  de los baños de cobalto.           

Angela se quedaba en su camilla esperando su turno. Yo iba a la sala de baños……un lugar nada agradable.

Tocó su turno y debía llevar a mi hija hacia la sala en donde recibiría los baños de cobalto. Había una máquina muy grande controlada desde fuera de la habitación, desde una ventana con vidrios muy gruesos.

A Angela le marcaban las sienes con un plumón para que se dirigieran por esa zona los rayos y me avisaban que salga inmediatamente.

Al parecer el personal encargado tenía temor de entrar a la sala de los baños y pedían que yo acomode a mi hija.

Esta habitación estaba totalmente aislada.

Esto se repitió por 5 días. Cada día al regresar de la sesión, Angela sangraba por la nariz y parecía que despertaba.

El Dr. Fajardo un día la visito en Cuidados Intensivos y al salir me dijo que había casos en los que el paciente salía caminando.

Yo estaba segura que no era el caso de mi hija.

También me dijo que había notado alguna mejoría en Angela.

Todo eso me hacía pensar que lo que más quería, era que mi hija descanse y que ya no sufra más.

Un día el Dr. Rivera (Jefe de Neurocirugía) me dijo que iba a bajar a Angela a una habitación.

Comprendí que era el final. Efectivamente así fue.

Papa y sus hermanitos estuvieron en el hospital durante las horas de  visita y después me quede como siempre, sola con mi hija. Seguía conectada con vía, sondas y ventiladores para bajar la temperatura y yo le ponía algodones con alcohol en la axila y en todo el cuerpo con este mismo fin.

Le leía las poesías de Pablo Neruda, el poema 20 y el 18 que eran los que más le gustaban a mi hijita.

También estos versos de Rubén Darío:

 

Este era un rey que tenía un palacio de diamantes,

una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita, un gran manto de tisú,

y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita, como tú.

Una tarde, la princesa vio una estrella aparecer;

la princesa era traviesa y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla decorar un prendedor,

con un verso y una perla y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas se parecen mucho a ti:

cortan lirios, cortan rosas, cortan astros. Son así.

………………………………………………

 

 

Era quizás la 1:00am y fui al baño. En un momento me sorprendió escuchar a Angela que me llamaba: ¿Mamá?

Bendita palabra…….hacía mucho tiempo que mi hija ya no hablaba……..

Corrí a su lado y me  miró con sus ojos grandes y negros, tan hermosos, pero inmediatamente los volteó y se pusieron blancos….

Insistió en mirar, pero no podía, se le volteaban los ojos.

Puse mis manos sobre su rostro y le pedí que no mire, que cierre sus ojitos.

La abracé con todo el amor que fui capaz de darle en ese momento.

Puse mi mejilla junto a la suya y le hablé de toda su vida, de su infancia, de tantas anécdotas, de sus hermanos, de su padre, de lo hermosa que es nuestra familia. Del amor tan hermoso que teníamos por ella.

Se tranquilizó….

Estaba casi desnuda….siempre la tenían así.

La toqué……todo lo quería guardar en mis dedos, en mi tacto, su textura……. era mi hija que se  me iba y nunca más volvería a ver.

No lo podía creer.

Nuevamente junte mi cara con la de ella, respiraba y empezó a arrojar algo oscuro. Arrojaba mucho…….tenía también una diarrea incontenible, también oscura.

No comía hace mucho tiempo…. ¿que arrojaba?

Tenía una hemorragia nasal.

Dios mío, todo junto.

Le ponía pañales, toallas, todo lo que sirviese para contener todo…por la boca, por abajo, por la nariz……

Sufría, mi hija sufría mucho.

Parecía como una gran explosión………la última.

Me arrodillé en el suelo y le pedí a Dios que se la lleve……..ya era suficiente.

Que la deje descansar.

¿Por qué tenía que sufrir tanto para morir? ¿Por qué?  Ella que nunca hizo daño a nadie…era una niña tan hermosa y buena,  creyente, ¿Por qué? ¿Por qué?

Necesitaba una respuesta de ese Dios al que mi hija tanto adoró.

Volví a atenderla. Se terminaba el oxígeno. Se me asfixiaba. Salí y le dije a la enfermera que mi hija se estaba ahogando.

Era como las 4:00 de la madrugada….

Me dijo que ya habían ido a traer un balón de oxígeno.

Luego se tranquilizó.

La limpié y me abracé de mi niña.

Sentía su respiración junto a la mía…cada vez más débil……..demoraba cada vez para retornar….

Yo quería sentirla hasta el final.

De repente expiró………y nunca más exhalo……

Se fue……se fue para siempre…….como nos vamos a ir todos.

Se fue mi niña, se fue un pedazo de mi vida.

Murió…

La toqué toda……la mire toda……..le pase las manos por su carita muchas veces…….quería grabarme su rostro, a toda ella.

No sabía cómo quedarme con mi hija en mis manos para siempre.

Murió a las 7:00am del 24 de Enero de 1987.

Falleció y después de un rato llegó el oxigeno. Ya no lo necesitaba.

Le informé a la enfermera que Angela había muerto y que le avisen a mi esposo que su hija falleció.

Mi esposo llego después de las 8:00 creo.

A Angela se le veía con una expresión tranquila, como descansando, sin vías, sin sondas, sin ventiladores.

Papa la besó y no parecía muerta.

Le dije que ya se nos había ido.

Yo seguí leyendo a Neruda.

Papá me pidió que lo acompañase para hacer los trámites del sepelio.

Yo no quería dejar a mi hija sola.

Nunca la había dejado.

Me convencieron las enfermeras que la iban a arreglar. Les pedí que la pongan bonita, que no le pongan algodones en la boca y en la nariz. Me prometieron que iban a arreglarla muy bien…………. y…. ¡se acabo!

El sepelio, en medio de las madres del colegio, compañeras de clases, familares, etc.

Y de regreso a casa, sin ella….

Nunca superé esta gran pérdida, como ninguna persona que ha perdido un hijo puede superarla.

Nos queda la tranquilidad de una hija que está en nuestros corazones para siempre y que es la que nunca se separará de nosotros.

Todos toman un rumbo…ella también lo tomó, pero su recuerdo esta dentro de mí, dentro de su padre y en la estrella inalcanzable, en esa estrella inalcanzable…….…que está tan lejos y a la vez tan cerca.

Es el ser más maravilloso que pudimos tener y que el destino nos lo arrebató.

Se fue mi hija, eso no lo podremos entender jamás.

Ella me debía enterrar a mí, no lo entiendo….no se lo perdono a quien me la quitó.

Hijita querida, hijita adorada, recuerdo cuando nació…cuando la acuné….cuando por primera vez me dijo mamá…cuando me miraba con sus inmensos ojos…cuando la cargaba….cuando se columpiaba….cuando me entregaba sus diplomas de mejor alumna….…cuando jugábamos con sus hermanos….…cuando se enamoró…..cuando supo que se iba a morir…..porqué, porqué…………

¡Esto no es justo, no lo es!

Hoy después de muchos años siento que fue ayer y la veo a mi lado, sonriendo tranquila.

……………………….

 

Pues se fue la niña bella, bajo el cielo y sobre el mar,

a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba, por la luna y más allá;

más lo malo es que ella iba sin permiso de papá.

Cuando estuvo ya de vuelta de los parques del Señor,

se miraba toda envuelta en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? te he buscado y no te hallé;

y ¿qué tienes en el pecho que encendido se te ve?».

La princesa no mentía. Y así, dijo la verdad:

«Fui a cortar la estrella mía a la azul inmensidad».

Y el rey clama: «¿No te he dicho que el azul no hay que cortar?.

¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... El Señor se va a enojar».

Y ella dice: «No hubo intento; yo me fui no sé por qué.

Por las olas por el viento fui a la estrella y la corté».

Y el papá dice enojado: «Un castigo has de tener:

vuelve al cielo y lo robado vas ahora a devolver».

La princesa se entristece por su dulce flor de luz,

cuando entonces aparece sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: «En mis campiñas esa rosa le ofrecí;

son mis flores de las niñas que al soñar piensan en mí».

Viste el rey pompas brillantes,

y luego hace desfilar cuatrocientos elefantes a la orilla de la mar.

La princesita está bella, pues ya tiene el prendedor en que lucen,

con la estrella, verso, perla, pluma y flor.

 Rubén Darío