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IKEBANA

Se denomina Ikebana al arte de arreglo floral japonés.

El arte del arreglo floral basa sus principios en la línea, el ritmo y el color como medios para conseguir una recreación del crecimiento floral.

Mientras el mundo occidental ha enfatizado siempre la cantidad y colores del material, los japoneses enfatizan la línea de la composición y han desarrollado un arte que da igual importancia a las flores que a sus tallos, hojas y ramas.

 

Todo arreglo floral sigue siempre unos principios básicos, marcados por tres líneas que simbolizan Cielo, Hombre y Tierra.

La línea más importante, llamada primaria o Shin, es el tallo, que simboliza al Cielo. A su alrededor, se forma todo el arreglo. Luego encontramos la línea secundaria o Soe, que simboliza al Hombre. Esta suele colocarse de forma que parezca que crece al lado y hacia la línea central.

Como todas las tradiciones que cuentan con una larga historia a sus espaldas, existen actualmente varias escuelas y tendencias de Ikebana claramente diferenciadas y con estilos radicalmente distintos. Las tres escuelas predominantes hoy en día son Ikebono, Ohara y Sogetsu, pero el Ministerio de Educación Japonés registra más de 2.000 escuelas distintas de este sorprendente arte.

La mas importante es la escuela Ikebono, originada en el siglo VI y cuyo fundador fue un monje budista que retiro a Kyoto para dedicarse al arreglo floral como ofrenda religiosa, desarrollando las técnicas que previamente había estudiado en la corte imperial China. En segundo lugar tenemos la escuela Ohara que data del periodo Meiji (1867 - 1912) incorpora por primera vez flores occidentales hasta el momento desconocidas. Y en tercer lugar, la escuela Sogetsu, la mas reciente (siglo XX), reclama el papel del Ikebana como creación de esculturas vivas.

Según los aficionados del Ikebana se trata de una técnica altamente relajante y terapéutica que ayuda a preservar la armonía entre el espíritu y el cuerpo del que lo practica.

El Ikebana es el arte floral japonés. Proviene de una antigua tradición que tenían los budistas chinos de hacer ofrendas florales a Buda. Fue durante el s. VI en el que los misioneros chinos que se fueron a Japón dieron a conocer este arte. A partir de entonces y hasta el s. XV el Ikebana mantuvo su condición de ofrenda divina, llegó un momento en el que perdió sus connotaciones religiosas.

Pero hasta ese momento el ikebana dio muchas vueltas. En un principio dicho acto consistía en una sencilla ofrenda floral (incluso a veces sólo se ofrendaban los pétalos, como por ejemplo en la India). No fue hasta el siglo .X, durante el cual en Japón se empezó a embellecer un poco dicha ofrenda, y se incluyeron elementos como recipientes y demás.

 

 

El Ikebana se basa en la armonía de una simple construcción lineal y la inclusión de flores o elementos que nos puede ofrecer la propia naturaleza.

A lo largo de los siglos, han habido multitud de escuelas de Ikebana, todas ellas con sus características y sus manías.

La primera escuela fue la de Ono no Imoko, conocida como Ikebono, creada a principios del s. VII. Su creador fue un japonés que tuvo la oportunidad de ir tres veces a la corte de la China Imperial. Cuando se retiró, se convirtió en el guardián del monasterio budista Rokkaku-do, situado a las afueras de Kyoto y allí se convirtió en abad. Pasó a llamarse Semmu y se hospedó en una pequeña casa llamada ike-bo-no (casa del lago). De ahí vino el nombre de la escuela. De sus viajes a China aprendió el arte de las ofrendas florales, cosa que aprovechó para perfeccionar en su retiro y establecer unas primeras normas.

Pero a partir de él, surgieron cantidad de escuelas que tienen su propias características, simbologías y demás detalles.

Los materiales que se usan para la construcción son flores, hojas, cereales, hierbas, ramas, semillas, frutas, vegetales etc. Dichos materiales podían ser vivos, secos o artificiales. En un principio se prefería el uso de materiales del lugar, aunque dicha condición con el tiempo se fue perdiendo (propiciada en cierto modo por la apertura al mundo que protagonizó Japón a finales del s. XIX).

Otro aspecto importante dentro del ikebana es el diseño. Las partes más importantes del diseño son el color, la forma, la textura y la línea.

El color y la forma vienen dadas por la propia naturaleza del elemento escogido, aunque con la creación de las escuelas modernas, dicha naturaleza podía modificarse. La textura venía determinada por la superficie de los materiales usados y la línea era expresada por la ramas que tenía dicha composición. Todos estos detalles eran imprescindible para hacer una buena obra de ikebana.

El “Ikebana”, palabra japonesa que significa arreglo floral, se basa en ciertos principios artísticos que lo caracterizan y que además son reconocidos mundialmente. El rasgo más sobresaliente que diferencia el arreglo floral japonés de todos los restantes es, quizás, antes que la apreciación de la forma y el color, el amor por las formas lineales, tan característico de todo el arte oriental.

 
 

VIDEO: Curso de IKEBANA - Arte Floral Japonés.

En el video vemos algunos de os aspectos básicos de un arreglo de ikebana.

   

El Ikebana es una composición lineal, cuyo material está integrado por las ramas comunes.

Sin embargo, si las ramas se disponen en una armoniosa línea fluida, suscitan un atractivo mayor que le puede despertar un conjunto de capullos, por hermosos que sea su color y forma.

Tan importante como la perfección lineal es el conocimiento naturalista, vale decir, una insistencia en la comprensión del desarrollo natural del material usado y un amor por la naturaleza en todas sus fases.

Iniciado hace trece siglos, el Ikebana fue concebido como la expresión simbólica de ciertos conceptos filosóficos japoneses del budismo. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, la completa “japonización” del arreglo floral Ikebana y su adaptación al genio peculiar del pueblo japonés, hicieron que se perdiera una gran parte de su sentido religioso y adquiriera mayor relieve la instrucción naturalista.

El simbolismo del paso del tiempo resulta de importancia para el arreglo floral japonés Ikebana y es evidente para el ojo perspicaz. Ningún Ikebana seria aceptable si no sugiriera en alguna forma el tiempo y la estación, como así también el continuo desarrollo de los elementos vegetales utilizados.

Por ejemplo:

Materiales empleados:

- El pasado: capullos abiertos, vainas vegetales y hojas secas

- El presente: capullos semi-abiertos u hojas lozanas

- El futuro: yemas, como sugerencia del desarrollo futuro

Tipo de arreglo:

- Primavera: arreglo vital con curvas rigurosas

- Verano: arreglo amplio y desplegado

- Otoño: arreglo tenue y ralo

- Invierno: arreglo estático y algo nostálgico

En estrecha relación con el simbolismo del Ikebana se halla la asociación de ciertas formas florales con la tradición, literatura o costumbres.

Cada uno de los días festivos nacionales tiene asignado su Ikebana, e incluso las celebraciones hogareñas más familiares no resultan completas sin su Ikebana apropiado. Para la jubilosa celebración de Año Nuevo se emplean por lo general ramas de pino y crisantemos blancos; en el Festival de las Muñecas, capullos de durazno y para el Festival de los Niños lo indicado es un arreglo de iris.

 

En general, todo arreglo floral japonés Ikebana está compuesto de tres grupos triangulares de flores o ramas: un grupo central vertical; un grupo intermedio que se inclina apartándose de la estructura vertical, y un grupo triangular invertido que se inclina desviándose del grupo central hacia el lado opuesto del grupo intermedio.

Los japoneses rara vez efectúan arreglos florales sin su propio follaje natural. La mayor parte de ellos constan de unas pocas ramas de un árbol o arbusto, como así también de pequeñas “flores herbáceas” que podrían crecer naturalmente en la base del árbol.

Los extranjeros no acostumbrados a este tipo de diseño floral, a menudo no alcanzan a apreciar su belleza natural y se admiran de que los japoneses hagan uso de tal follaje con propósitos decorativos. La razón por la que utilizan otros elementos distintos a las flores es la de que los japoneses encuentran mayor belleza en las formas y desarrollo de la naturaleza que en sus colores.


VIDEO: Ikebana: Arreglos Florales (Documental japonés)
 
 

Las flores preferidas son las que crecen naturalmente en el jardín o en el campo en el momento de efectuar el Ikebana. Raramente se utilizan flores totalmente abiertas o follaje: por el contrario, se prefieren capullos cerrados. No se emplean ramas de árboles que producen hojas grandes o arbustos con abundancia de hojas, excepto cuando estas se hallan en brote.

Esta práctica tiene una doble finalidad: primeramente, cuando una rama se halla todavía en brotes, la belleza de la línea de la vara no se ve disminuida: en segundo termino, el empleo de brotes permite que el observador disfrute del placer de verlos abrir lentamente, Por otro lado, cuando se efectúan arreglos con flores llegadas a su punto de perfección, estas pronto se marchitan y quedan inanimadas, expresando de este modo tan solo muerte y disolución.

Esta idea de comunicar desarrollo continuo de la vida y de expresar vitalidad es fundamental en todo el arte japonés y debe constituir la guía principal para el estudiante extranjero de arreglos florales Ikebana.

 

Desarrollo Historico del Ikebana

Ikebana clásico.

En el siglo VI los arreglos florales, hasta entonces desconocidos, comenzaron a verse en ambos lados de los altares de los templos budistas, los cuales se extendieron por todo el país en los siglos subsiguientes. Rígidos y voluminosos, con el objeto de conservar la armonía con el imponente templo, estos “Rikka” o “flores enhiestas” se destacaban en alto grado sobre los ornados recipientes de bronce que eran traídos

de China con otros ornamentos religiosos. Las extremidades de sus ramas, como también las flores, señalaban hacia el cielo para indicar la fe.

     

Ejemplos de Ikebana Rikka

Si bien comenzaron gradualmente a ser más flexibles y a extenderse hacia lo ancho en lugar de hacia lo alto, los intrincados arreglos “Rikka” continuaron siendo la forma dominante de los arreglos de los templos y palacios hasta el establecimiento del gobierno Kamakura a fines del siglo XII.

Estas creaciones tuvieron su origen en el concepto de que las flores debían ser dispuestas en forma tal que representaran al Shumisen, la montaña sagrada de todos los devotos budistas, considerada como símbolo del universo. El Ikebana “Rikka” fue denominado a menudo “un pequeño jardín del interior de una casa,” ya que en su composición el artista había construido un paisaje en miniatura.

Los elementos vegetales se utilizan para representar diversos objetos naturales; las rocas y las piedras son simbolizadas por ramas de pino; las aguas del rió y las pequeñas corrientes por crisantemos blancos; la luminosidad solar, las sombras y los diversos colores de la estación son igualmente expresados por medio de la colocación, en lugares adecuados, de plantas convenientemente escogidas.

En los Ikebana “Rikka” siempre hay presente un pino de cinco o seis pies de alto, dispuesto en el centro del vaso. El árbol representa la belleza del paisaje japonés, ya que el pino es un elemento obligado en los escenarios de las playas arenosas o en el panorama alpestre, especialmente en el montañoso paisaje de Kioto. Luego de los pinos, los árboles más importantes, tanto para el jardín como para este estilo floral, son los cedros, los cipreses y el bambú.

El diseño “Rikka,” sin embargo, ya se halla pasado de moda y está actualmente considerado como una forma anticuada del arte floral. Si bien en el pasado constituía una adecuada decoración para ceremonias u otras ocasiones festivas, en el presente ha perdido su influencia sobre el pueblo, siendo, en consecuencia, raramente adoptado.

Ikebana naturalista.

Los cambios de mayor significación en el desarrollo del Ikebana tuvieron lugar durante el siglo XV, cuando el Shogun Ashikaga Yoshimasa gobernaba Japón (1436-1490). Tanto las grandes edificaciones como las pequeñas casas construidas por él eran un reflejo de su amor por la sencillez. En estas últimas se introdujo el “tokonoma,” alcoba que conformaba parte del interior, destinada a sitio de veneración y en la que se colocaban objetos de arte y arreglos florales Ikebana.

Junto con las simplificaciones arquitectónicas, Yoshimasa, en colaboración con el artista Somai, hizo más sencillas las reglas del arreglo floral Ikebana de modo que todas las clases del pueblo pudieran disfrutar de estas ornamentaciones de acuerdo con sus propias creaciones.

Este nuevo tipo simplificado fue denominado “Seiwa.”

Ejemplos de Ikebana Nageire

Otra innovación se produjo durante el Periodo Momoyama (hacia finales del siglo XVI) con la creación de las casas de te, cuyos maestros confirieron una expresión mas informal a sus composiciones florales. Para este propósito se dio nacimiento a un estilo mas libre conocido bajo el nombre de “Nageire,” que significa “arrojar adentro.”

 

Este arreglo naturalista también se halla compuesto de tres grupos triangulares relativamente iguales.

Mientras que en el estilo clásico los tres grupos son sujetados estrechamente a un sostén sin que ninguna parte del arreglo toque el recipiente, en este se permite una libertad mucho mayor y las flores pueden descansar sobre el borde del mismo.

Es estilo “Nageire” pone de relieve el naturalismo la habilidad del autor en realizar una creación que sugiere el desarrollo natural del material floral utilizado. De esta manera, el componedor tiene la oportunidad de expresar su concepto artístico. De acuerdo con este estilo de Ikebana, las flores deberían ser dispuestas en un vaso con la mayor naturalidad posible, independientemente de los elementos florales empleados.

Entre las innovaciones introducidas con el nuevo estilo “Nageire,” figuran, primeramente, la de que el tallo de la flor se mantiene separado para denotar su desarrollo natural; en segundo termino, la de que ramas y tallos pueden entrecruzarse mutuamente si con ello se resaltan las características naturales de las flores, y por último, la de que el “Nageire” asigna gran importancia a las partes individuales del arreglo

como también al conjunto, recurriendo, por ejemplo, al corte de hojas, ramas, e incluso flores, si ello resulta necesario para mejorar el efecto del conjunto realizado.

El concepto fundamental esta siempre resaltado: la belleza debe ser buscada sin recurrir a la artificialidad.

Encontrar y expresar la belleza natural en todo lo que se halla a mano constituye el fin y el propósito del estilo “Nageire,” forma simple y natural del arreglo floral.

Moribana.

 

Ejemplos de Moribana

En el curso de los últimos cincuenta años se ha producido el desarrollo de una concepción más reciente. Este estilo es conocido como “Moribana,” que en cierto grado denota la influencia del contacto con el mundo occidental. El “Moribana,” realizado en recipientes planos, añade por lo menos dos grupos triangulares más de elementos florales, pero mantiene, relativamente, las mismas posiciones y proporciones.

La tiesa artificialidad del tipo formal de arreglo no encontró acogida favorable para ornamentar las casas menos convencionales de estilo europeo que hicieron su aparición cuando Japón abrió sus puertas a Occidente a la segunda mitad del siglo XIX.

El “Moribana” resulta de la combinación del “Rikka” artificial y formal con el naturalista “Nageire” en proporciones aproximadamente iguales, añadiendo a la misma un tercer elemento: la sugestión de algún paisaje y de un escenario natural con el objeto de comunicar este efecto escénico. El follaje y las flores se usan en mayor abundancia que en los dos estilos precedentes. Aunque el simbolismo filosófico de Cielo-Hombre-Tierra es evidente, no existe la rigidez convencional en el arreglo o el uso de vasos formales, tal como en los estilos clásicos.

El arreglo “Moribana” puede ser disfrutado en cualquier lugar que sea colocado, ya sea en una sala, en un cuarto de reunión, en un cuarto de dibujo o en una sala de estudio. No es necesario decir que el arreglo debe hallarse siempre en armonía con la habitación, sin embargo, el “Moribana” es uno de los escasos estilos de arreglo floral que puede adaptarse tanto a los hogares formales y serios como a los ambientes informales.

Principios fundamentales del Ikebana

El arte del arreglo floral Ikebana basa sus preceptos en la línea, ritmo y color como medios para lograr una creación del desarrollo floral. Los occidentales has destacado siempre la cantidad y colores de los materiales, dedicando principalmente su atención a la belleza de las flores.

Los japoneses, sin embargo, confieren mayor importancia a la línea del arreglo y han concebido el arte con inclusión de tallos, hojas y ramas, como también de flores.

Los principios fundamentales que materializan el arreglo floral japonés están indicados por las tres líneas principales que simbolizan el Cielo, el Hombre y la Tierra. Estas forman el armazón sobre el que se construye toda la estructura de un “Ikebana.”

Estructura basica de un Ikebana

La línea más importante es el tallo que representa el Cielo, y que a menudo es llamado primario o “Shin.” Este constituye la línea central de todo el arreglo. Para este fin, en consecuencia, se debe escoger el tallo más fuerte.

Le sigue en importancia el tallo secundario o “Soe,” que simboliza el Hombre. Esta colocado de manera que proporciona el efecto de un desarrollo oblicuo proyectado por delante de la línea central. Debe tener aproximadamente dos tercios de altura del tallo primario y hallarse inclinado hacia este último.

El tallo terciario o “Hikae,” que representa a la Tierra, es el más corto y esta dispuesto hacia el frente o ligeramente hacia el lado opuesto de la base de los dos primeros. El conjunto es fijado firmemente en un sostén para dar el efecto de que se desarrollan de un solo tallo.

Se pueden agregar flores adicionales para completar cada arreglo, pero lo que reviste primordial importancia es la correcta posición de los tres tallos principales.

A efectuar el Ikebana, la bandeja que contiene todas las flores necesarias se debe colocar a la derecha, y el vaso a unos dos pies por delante de aquella.

El vaso debe estar ubicado ligeramente por debajo del nivel del ojo, es preferiblemente situarlo mas bien en posición elevada que demasiada baja, ya que si el vaso es de poca altura, es posible que adquiera una perspectiva distinta al condicionar las flores y, consecuentemente, una vez finalizado el arreglo, el efecto será completamente diferente del que se buscaba en un principio.

Es de primordial importancia examinar la forma y el tamaño del recipiente en que se colocaran las flores antes de efectuar la selección de estas últimas, ya que el arreglo depende de sus dimensiones, diámetro y profundidad.

Una vez que se ha escogido el material, el próximo paso es el de la poda. La mayor parte de las flores o ramas, independientemente de la forma u orden en que se hayan desarrollado, poseen algunos elementos superfluos, especialmente cuando se les usa con propósitos ornamentales.

Necesitan de alguna depuración que debe efectuarse antes de proceder al armado de las ramas, en tanto que se completa la poda mientras se realiza el arreglo.

Al fin de mantener las flores en estado de frescura, se utilizan actualmente recursos físicos y químicos. El más simple y fácil es el denominado “Mizukiri” o corte de los tallos en el agua. Este procedimiento evitara el contacto con el aire de los extremos cortados, lo que podría ocasionar una deficiente succión de agua por parte de las plantas, además un recurso químico de aplicación aún más sencilla, consiste en tomar una pequeña porción de sal y restregarla contra el extremo de los tallos.

Como conclusión, una palabra de advertencia para aquellos que desean iniciarse en el arte japonés del arreglo floral Ikebana. Las reglas establecidas por una escuela no se aplican necesariamente a las enseñanzas de otras. Las diferencias de opinión y concepto son tan variadas como el número de escuelas de arreglos florales existentes.

Escuelas de ikebana

Estas son las escuelas más conocidas de ikebana. No están todas, pero si las más representativas.

 

Koryu

También conocida por Ko. Fue creada durante el periodo Tokugawa (1603-1868). Recibían clara influencia del estilo Ikebono. Sus composiciones eran conocidas como Nageire, caracterizadas por la espontaneidad estilística.

 

Ohara

A principios del s. XX, Ohara Unshinfundó una escuela e introdujo un estilo, el estilo Moribana. En un principio las aspiraciones de su creador eran las de ser escultor, pero como no pudo, se dedicó al Ikebana. Empezó aprendiendo en la escuela Ikebono, pero le pareció un estilo demasiado rígido. A todo esto, hay que sumarle la llegada de materiales extranjeros, por lo que Ohara estaba de acuerdo en usar. Por esa razón creyó oportuno crear una escuela y un estilo propio, el Moribana, en el que se daba más libertad al artista.Usaban largos jarrones de cuello estrecho. A lo largo del s. XX, esta escuela ha cosechado más éxito que las antiguas escuelas.

Sogetsu

Otra escuela creada el siglo pasado. Dicho estilo fue creado en la década de los 30 por un grupo de críticos que no estaban de acuerdo con los estilos clásicos y que crearon la escuela Sogetsu (1927), liderada por Sofu Teshigahara. Un soplo de aire fresco para un arte que posiblemente había quedado muy estancado en formas demasiado rígidas y arcaicas. En esta escuela y con la introducción de su estilo, el Zen´ei ikebana, se da una total libertad al artista. Por llamarlo de alguna manera, el Ikebana vanguardista.

 

Estilos de ikebana

 

Rikka

En un principio era una creación de siete ramas, cada una de las cuales representan una parte del Monte Meru (perteneciente a la cosmología budista). También se podía dividir entre una parte de luz y otra de sombra (algo que en China se conocía como Ying y Yang). Con el tiempo las estructuras se modificaron, pasando a ser de nueve o incluso once ramas.

 

Shoka

Se trata de un perfeccionamiento del estilo Rikka llevado a cabo por el maestro Senjo Ikenobo. Sus construcciones son de tres ramas y mayoritariamente con forma triangular. Representan el cielo, el hombre y la tierra, que son las tres partes en las que dividen el universo.

Dicho estilo se caracteriza por el orden, presentando los elementos de sus composiciones de una manera natural, tal y como se manifiestan cuando están en libertad. La composiciones eran mucho más sencillas que las del estilo Rikka.

Nageire

Teniendo como patrón a seguir una estructura triangular y una armonía cromática, el resto de la composición queda en manos de la espontaneidad del creador. Una de las formas típicas del Nageire es la que está compuesta por una rama larga y a partir de ella unas flores situadas en la base.

Proviene del estilo Rikka, se usó para denominar a las lujosas creaciones que tuvieron cierta fama durante el s. XVII. Actualmente se las llama así a las creaciones con un estilo más independiente.

 

Moribana

Usado por el creador de la escuela Ohara, Ohara Unshin, el estilo Moribana rompe con las características de los estilos más antiguos, desmarcándose del resto al usar flores que eran importadas y la estructura triangular clásica, pero dándole un plano tridimensional. En las creaciones del estilo Moribana se hace una división en cuatro cuartos, cada uno de ellos representa una estación del año y decorado con las flores que pertoca a dicha estación.

 

Zen´ei ikebana

Estilo caracterizado por la libertad que se le da a la hora de crear las composiciones, dejando de lado las normas impuestas por las escuelas antiguas. En sus composiciones, rompían con todo lo establecido, usando elementos nuevos, como el plástico o el cristal, tomando patrones hasta ese día nunca establecidos y en definitiva, dejando rienda suelta a su imaginación, sin limitar en ningún aspecto.

Evolución del Ikebana

Fue a partir del siglo XV cuando, como ya he dicho, el Ikebana llega a la categoría de arte, prescindiendo completamente de su precedente religioso. A partir de ese momento, si no lo había hecho antes, tomaba un cariz mucho más filosófico que antes. Una de las características que se pueden comprobar a lo largo de los siglos con el Ikebana es que se han ido creando escuelas que simplificaban, cuando no repudiaban, los estatutos del estilo rikka. El Shoka simplifica las a su predecesor, pero es que el Moribana y el Zen´ei ikebana rompen totalmente con el Rikka. La incorporación de la mujer también es un dato a destacar. No

fue hasta el s. XIX que la mujer empezó a practicar el ikebana, aunque el predominio de los hombres es notable todavía. Hasta entonces, dicho arte era exclusivo de nobles, sacerdotes o guerreros en detrimento del resto de la población. Actualmente en Japón hay de 2000 a 3000 escuelas, a pesar de que entre algunas de ellas no hay apenas diferencias. Los estilos más modernos son los que gozan de más éxito frente a los antiguos.

  

Como iniciar su ikebana

Para un buen arreglo es fundamental usar hierros fijadores. Los hay de varios tipos y tamaños.

El kenzan es una plataforma de plomo con multitud de clavos afilados en su superficie que facilita la sujeción del conjunto floral y a la vez actúa de contrapeso. Pueden ser cuadrados, redondos o en forma de abanico. Para insertar la rama o tallo recto, hacer un corte en forma de cruz en su base para poder insertarlo mejor en el kenzan.

Para inclinar la rama, el corte debe hacerse en diagonal y se fijará en línea perpendicular para darle después la inclinación deseada.

Si la rama fuera hueca o no se sujetara por sí sola, introducir un palillo chino en el hueco. Si por el contrario es demasiado delgada, rodearla con trocito de tallo o madera para sujetarla firmemente.

El shippo es un hierro circular con huecos para poder colocar las ramas. Para usar el shippo, se coloca la rama vertical en uno de los huecos; si no se sujeta la rama por sí sola, se fija en ambos lados con trozos de tallo sobrante. Si la rama es muy gruesa se corta en diagonal en su base y se fija directamente en el shippo.

Unas tijeras pequeñas con punta aguda nos ayudará a cortar las partes menudas y delicadas. Un poco de cinta aislante, un rollo de alambre muy fino, junto con un vaporizador de agua nos será de gran utilidad para completar nuestro equipo.

Los más sencillos de realizar son los de estilo Moribana. Los principios más importantes que sirven de base de todo arreglo floral están indicados por las tres líneas o ramas principales que simbolizan el Cielo, el Hombre y la Tierra. La línea primaria es el tallo que simboliza el cielo, denominada primaria o sin.  A su alrededor girará todo el arreglo, así que se debe escoger la rama más fuerte.

La línea secundaria o soe simboliza el hombre. Se coloca de manera que ofrezca el efecto de que crece al lado y hacia la línea central. Debe ser aproximadamente 2/3 del largo del sin e inclinado hacia él.

La Terciaria o tae, que simboliza la Tierra, es la más corta y se coloca delante o ligeramente en el lado opuesto de las otras dos. Deben estar sujetas de manera segura en el recipiente de manera que den el efecto de que crecen de un solo tallo. Se pueden añadir flores adicionales para completar el arreglo, pero la correcta posición de las tres ramas principales es de capital importancia.

Lo primero que debemos hacer es seleccionar la rama, buscaremos una rama que tenga un movimiento interesante, un detalle, una hoja o una flor que la convierta en el centro de atracción.

Luego debemos cortarla, y al hacerlo se produce una herida que es necesario nutrir, cicatrizar y desinfectar. Para realizar un corte estético, es necesario disminuir el número de hojas respetando su longitud y darle un final aparente que remate en un brote de hojas.

Las ramas y hojas necesitan agua para poder durar más tiempo frescas, para ello debemos sumergir el tallo en un recipiente con agua y cortar la parte inferior del tallo en horizontal, dentro del agua, para evitar microbios y facilitar la absorción. Cuando los tallos son demasiado gruesos y no pueden absorber el agua deberemos triturar o aplastar un poco la raíz para que le sea más fácil absorber el agua.

Una vez cortada hay que doblarla para darle la forma deseada, tomar con las dos manos y presionar con la yema de los dedos pulgares, se calienta con la palma de la mano y se va moviendo el dedo pulgar mientra se va doblando la rama lentamente.

Después debemos eliminar el mayor número de hojas posibles, lo marchito, seco o quebrado y las hojas o flores que miran hacia atrás.

Una vez tenemos ya lista la rama, flores, etc. de nuestra composición solo nos queda empezar a realizar nuestra composición.