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LA ENERGIA ANCESTRAL Y LA ENERGIA ADQUIRIDA

LA ENERGIA ANCESTRAL

Un elemento del que vamos a tratar es la capacidad de adaptación que debe tener la energía en las diferentes etapas de nuestra existencia. Zhong es el centro y en la medida en que nosotros mantenemos nuestro centro podemos ser un centro móvil, viajar a cualquier latitud y nunca perder la propia identidad. El centro está relacionado con el eje del estómago y el bazo páncreas.
Nosotros somos seres que constantemente nos estamos adaptando a diferentes circunstancias (estudio, trabajo, matrimonio); desde que el cielo decide que nosotros lleguemos a este planeta, pasamos por diferentes tiempos energéticos, desde antes de nacer, cuando nosotros vivíamos todavía en el cuerpo de los abuelos.
Todavía en ese tiempo nosotros no habíamos decidido emprender el viaje existencial. Nuestra energía no sólo viene de nuestros padres, sino de mucho más atrás, 150 millones de años atrás, en el origen del hombre, en que se produce la posibilidad que se cree los cuatro reinos de la naturaleza, el vegetal, el animal, el mineral y el humano. Esa energía pasa desde los ancestros (energía ancestral), los abuelos a los padre, y nosotros somos el receptáculo, ahora en el presente, de a información de todo ese viaje a través del cuerpo físico de los abuelos, hasta lo que ya no conocemos. Por eso hay muchos hombres que se parecen a los abuelos, que tienen el carácter parecido, nos hace conocernos mejor.

 

En la tradición antigua se ha venido preservando este conocimiento con la finalidad que el hombre pueda saber quien es. Esa información ancestral empieza a decidir, obedece a una serie de procesos para que en un momento nosotros lleguemos a este planeta y estemos vivos.
Ese proceso se produce por una serie de causalidades en el nivel energético, casualidades que han hecho que en un determinado momento lleguemos a un espacio para poder comprender y llevar un proceso de purificación y aprendizaje que nos permite recobrar nuevamente nuestra posición como seres humanos compartiendo un conocimiento ancestral, en que otros no están también por causalidad.
El cielo puede decidir en un momento que no nazcamos, y entonces se produciría una interrupción de la existencia, un aborto, una muerte, etc. La energía ancestral es nuestro capital energético. Uno nace con una cantidad determinada de energía, almacenada en los riñones, y vive hasta que esa energía se acaba. Uno la va distribuyendo y usando a lo largo de nuestra vida, y de hecho puede observarse que a medida que uno envejece, y el capital energético decrece, el organismo ya no puede ser mantenido de la misma manera.

 

  Las funciones del cuerpo como la fortaleza, la sexualidad, la digestión, etc. poco a poco se debilitan. El mantenimiento de la energía de los riñones es un aprendizaje relacionado al estilo y la calidad de la vida. Uno debe aprender a dosificar las cantidades de energía que emplea en cada acto. Si uno gasta esa energía a través del exceso de alimentación, del exceso de sexo o actividad física, se gasta más rápido. Para darnos cuenta del capital energético sólo debemos observar a una persona desde que nace hasta que muere. Cuando los niños son pequeños, su grado de actividad es tan intenso que ningún adulto puede igualarlo. Cuando los niños son un poco más grandes, notamos que la capacidad de actividad física, mental, de aprendizaje, etc., es tan alta que a veces es difícil satisfacerla. Cualquiera que es joven o adolescente pasa por un período de despertar de la sexualidad de muchísima energía, y es por todo eso que se dice y se suele hacer que los niños y los jóvenes aprovechen al máximo su juventud para desarrollar virtudes, talentos, destrezas, habilidades y aprendizajes, no desaprovechando ese nivel tan alto de energía. Pero hay casos en que se ve un derroche impresionante de energía en la juventud.
Muy a menudo, cuando no existe orientación, o por otras causas que el mismo cielo determina, las drogas, el estilo de vida acelerado, la vida nocturna actúan como suplemento de las actividades en las que normalmente la energía vital debería emplearse. Son tiempos en los que la noción del tiempo se pierde, y en los que se malgasta muchísima energía. Pero si sabemos movernos en esta existencia, podremos saber como ir usando esa energía para poder llegar a una edad avanzada de manera adecuada.

 La longevidad es el descubrimiento de la distribución adecuada de energía para poder vivir una calidad de vida lo suficientemente saludable para poder cumplir esa misión que el cielo nos ha determinado, y tal vez quedarse como testimonio de armonía. La energía ancestral también se utiliza cuando la persona crece. Entre dos etapas hay una barrera, y para atravesarla se necesita de una cierta cantidad de energía. Si no se dispone de esta, la persona puede quedar estancada en una etapa por un tiempo, lo que puede traducirse en inmadurez y que puede traer consecuencias como desequilibrios de la conducta, o trastornos personales, frustración, desadaptación, etc. Pero lo más importante, es que la energía ancestral es el capital energético que se transmite de generación en generación. Es la energía hereditaria, a través de la cual perpetuamos la especie. Cuando dos personas procrean, a la hora de la concepción, cada uno entrega una célula con una carga energética ancestral. Ese espermatozoide contiene esa carga energética al igual que el óvulo. Si el padre o la madre, tiene veinte años a la hora de concebir su hijo, entonces la cantidad de energía que envía en su célula es la que tiene a los veinte, que no es la misma que tiene a los cuarenta. Por el hecho de que la energía ancestral se va usando a lo largo de la vida, los hijos concebidos a mayor edad tienen menos cantidad de energía ancestral, por que sus padres ya habían usado una parte y transmiten lo que tienen. Por eso puede observarse en las familias que los hijos mayores son siempre más enérgicos, más vitales, si se quiere más fuertes, hasta viven más. Podremos conjeturar qué ocurrirá en el caso de que se unan dos personas que por generaciones son los menores de sus familias. El último hijo, del último hijo, del último hijo, del último hijo de un último hijo. Pues el capital energético se ha ido transmitiendo siempre de menos a menos. Es decir, no se ha mantenido el nivel energético en esa línea genética. Así podemos explicar cómo algunos seres vienen con una energía suficientemente fuerte y otros son enfermizos y tienen una calidad pobre de existencia. Si hay una reproducción bajo efecto de drogas, con odio, por conveniencia, por manipulación, por violación, sin amor, etc. ese nuevo ser vendrá con una calidad de vida muy pobre, con una capacidad energética muy pobre. Podemos entrar en explicaciones a qué nos está pasando como raza humana, como sociedad, pero siempre para buscar recuperar el sentido de la vida y de la calidad de la existencia, sin la culpabilidad del pasado, pues buscar un culpable no sirve para nada. Transmitimos a nuestros hijos la energía de nuestros ancestros. No podemos pensar solamente que esa energía es para nuestro uso personal, sino que hay que estar bien consciente de que nosotros solo somos los depositarios actuales de la energía de la humanidad. Conscientes que en el futuro, las generaciones de humanos vendrán de nosotros, y vivirán con la energía que nosotros en un momento tuvimos. Esta es una alternativa para entender nuestra existencia y asumir una actitud de cara al futuro. Por que las soluciones están en el futuro. En el pasado no hay solución. Si queremos recobrar nuestra armonía hay que sembrar en el presente las semillas, y la responsabilidad como especie humana de transmitir a la siguiente generación una calidad energética como para que la especie en el futuro pueda vivir con cierto grado de salud energética. Vamos a verlo desde la óptica emocional y espiritual: ¿cómo puede salir un ser en el futuro si los padres no pueden vivir un equilibrio físico, espiritual, etc.? Cuantas enfermedades hereditarias se están transmitiendo. Desde el pasado hasta el presente. La responsabilidad trascendente del ser humano es que nosotros transmitimos esa energía hacia las generaciones futuras, como actitud de amor hacia los que vendrán a vivir al planeta dentro de cien años. Nosotros tenemos un periodo existencial, luego del cual pasaremos a otra dimensión. Si no, imaginemos la cantidad de población en el planeta. Si el hombre va cumpliendo ese proceso de purificación, algún día este planeta quedaría despoblado, porque ya no habría gente que tuviera que venir a cumplir con su destino, ese es otro motivo por el cual aumenta la población. Porque con todos los métodos anticonceptivos, con todas las campañas que hacen los ministerios de salud, con todos los recursos para el control de la natalidad, la población sigue creciendo. Porque esa no es una decisión de los gobiernos, eso no lo determina el hombre, es una decisión de otras fuerzas que nosotros no logramos entender, y que la soberbia humana cree que puede controlar. Nosotros no somos creadores de la especie humana, el creador está en otra dimensión, en otra decisión, la del cielo. Nosotros queremos controlar también el crecimiento poblacional pero eso es determinado en otro nivel de percepción del amor. Nosotros bajo los pobres criterios humanos no logramos entender cuán trascendente es ese amor. Estamos simplemente supeditados al inmediatismo, a los gobiernos de cinco años, y para una existencia, para toda la especie humana ¿Qué son cinco años de gobierno?¿Qué cosa es una guerra? Son soluciones inmediatistas, no transcendentes. Pero esas guerras sí están cargando de más peso a la especie humana, peso que van a tener que pagar las generaciones que vienen. Porque las deudas se acumulan, y el universo siempre se cobra las deudas porque el universo siempre está en equilibrio. El petróleo es la sangre, la esencia de la tierra (por algo está en la profundidad). Es la reserva de millones de años de sustancias orgánicas del planeta, y el hombre lo usa como combustible. Entonces ahora se pelean por el oro negro que es la esencia de la tierra. Se pelea por el producto de la madre, el capital energético del planeta. Y luego hemos ido al universo y hemos explotado la energía atómica, que es la parte yang de la energía. Se está sacando energía del universo para el beneficio personal de los que ostentan el privilegio del poder. Todo ese fenómeno energético que se produce en algún momento tiene que afectar al ser humano, porque todos vivimos dentro de la misma casa. Desde China, Marruecos, Congo, Suecia, Alaska, Sumatra, Brasil, todos compartimos la misma casa, que se llama planeta (aunque no es plana). En la medida en que esas dos energías se deterioran, la parte yin (el petróleo) y la parte yang (la energía atómica), el hombre entra también en contradicción: por un lado uno invierte muchísimo tiempo, esfuerzo y dinero y se rompe los sesos para estudiar neurología, acupuntura, etc., y poder curar, sanar, salvar vidas, y en otro lado, con una ametralladora se matan a cientos por un dólar por bala y en un segundo. ¡Bajo qué criterio estamos viendo el problema de salud del planeta! Si los países se plantean hacer algo con la salud, eso no se hace poniendo hospitales ni vendiendo medicamentos. Cuando se construye un nuevo hospital no es señal de que la salud está mejorando, que haya progreso, eso quiere decir que hay más enfermos. Un país tiene muchos hospitales porque tiene muchos enfermos o sea que ese país está mal. No es que haya más salud, sino que hay más enfermos.

 

LA ENERGIA ADQUIRIDA

¿Por qué el hombre empieza a enfermar? El soporte del hombre es su alimentación. El primer alimento necesario para la vida es el aire. Para mantener el cuerpo nos alimentamos de la energía de los alimentos de la tierra. Y para mantener nuestro espíritu, nos alimentamos de impresiones de la vida cotidiana; belleza, sonidos, amor, etc. Así que estamos sujetos a la influencia de muchísimos factores. Uno es el manejo inadecuado de los medios de información. Hay una gran cantidad de información que uno consume por necesidad de estar informado, o por el deseo de entretenerse, o para estar en contacto con la realidad y la actualidad;. Así van entrando los mensajes subliminales sin control de lo que entra en nosotros. Esa vía de información es también una vía de alimentación. Hay un momento en que no sabemos manejar lo que entra, perdemos la noción del manejo adecuado de ese alimento que entra por el sonido, las imágenes, la noticia. Todo eso es también la energía adquirida, como la comida. Ahora estamos obsesionados en la alimentación de comida, pero nos descuidamos totalmente de toda la demás alimentación, no cuidamos nuestro cultivo de las mejores cosas que uno pueda sembrar en el jardín interior. Leemos cualquier porquería, oímos cualquier porquería. Nos estamos olvidando de la responsabilidad del cultivo de nuestro propio bienestar. ¿Qué comemos?¿Cómo comemos?¿Qué importancia le damos a nuestra alimentación? La alimentación no sólo es llenar el estómago con calorías para tener energía en el día y ser productivos. Es también el cultivo de nuestras relaciones humanas, cosa de todos los días. El más común de los sentidos, el sentido común. Comer y ver televisión puede ser una costumbre para muchos, pero no nos damos cuenta de que comer los alimentos con los que vamos a construir nuestra salud, nuestra sangre, nuestros huesos, entran con el programa en que dos mujeres rabiosas se jalan los pelos por un hombre infiel, y todo montado para que unos vean la violencia ajena con morbosidad y ganas de ver siempre más de esa situación.

 Son las impresiones que uno no tiene y que la televisión proporciona para que uno las sienta y se sienta necesitado de ellas, como si fueran normales y que les pasan a todos. Y uno se como todo eso porque el alimento también entra por los ojos y por los oídos, eso va a ser parte de nosotros. Nosotros somos lo que comemos. Por eso recordemos las palabras de los antiguos sabios: Que tu alimento sea tu medicamento; Muchas veces el proceso de deterioro espiritual es irreversible, y lo podemos ver a nuestro alrededor. Se convierte la pobreza en miseria y nos vemos de pronto rodeados de miserables. Si no nos damos cuenta nos veremos metidos en un proceso de permanente malestar y confusión. Ese individualismo, esa competitividad que generan las sociedades de consumo hiper desarrolladas lleva a las sociedades a la tristeza, el hombre se sume en el miedo, la angustia y la melancolía. Así marcha nuestra sociedad. Desafortunadamente la armonía se puede compartir con muy pocas personas. Se sube al micro, y se pelean por los asientos, uno y otro se pelean por un pasajero. La sociedad está absolutamente hostil y agresiva, y así cualquiera dice en un momento: hoy hubiera preferido no salir de la cama. Como cuando se quiere guardar silencio, las palabras fastidian; cuando se guarda calma el desorden y el caos fastidian. No significa que tengamos que recuperar el equilibrio interior, siendo ascetas urbanos, sino que hay que dar testimonio de armonía dentro del caos. Porque si no terminaríamos en la misma historia, y con el cuento de estar adaptados a la sociedad terminamos peor. No se trata de eso. No se encaja en la medida en que la sociedad no está en una situación de equilibrio y adaptarse a una sociedad en desequilibrio es como retroceder. En ese caso no hay que rendirse. Debemos simplemente asumir una actitud valiente frente a la realidad energética que espera a la generación futura. El capital energético se empieza a deteriorar debido a todos esos fenómenos en que el hombre no vive en contacto con la realidad de que en este mundo existe el cielo y la tierra, nosotros ya no vemos las estrellas solo el suelo o la propia egolatría. En el proceso de recordar al alma su memoria ancestral, debemos de tomar en cuenta ese proceso, de que nuestra propia recuperación de la salud es trascendente en la medida en que vamos a transmitir una energía al futuro con la mejor calidad de vida energética posible. En la medida en que el hombre no se identifica con el ser humano la importancia que nos damos es demasiada, por eso es que estamos desarrollando demasiada soberbia y al perder la sumisión que deberíamos tener con los designios del cielo no los dejamos darse. Pronto los hombres se creerán dioses producto del poder. Han hecho del poder el Dios, esa es toda la historia. Y los que mueren en el proceso son todos los carneros. Dios no está a favor de la muerte. Dios no es sinónimo de muerte. Todo el proceso de muerte es pura soberbia. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI empecemos a usar métodos más arcaicos que en los tiempos arcaicos? El que tira más bombas al otro es el ganador. Todo eso hace que nosotros vayamos absorbiendo problemas que no nos corresponden. Y en un determinado momento las otras cosas se pierden. Por ejemplo: el compromiso frente a las generaciones, ese amor interior a esa humanidad, esa es la actitud transcendente, lo demás es otra historia en que se da importancia racional, bajo determinadas corrientes filosóficas que explican la falta de libertad del ser humano, etc. No hay que perder de vista el sentido transcendente de la procreación como preservación de la energía ancestral. Si hay una relación adecuado con el amor y el propio amor, entonces el hijo sí va a ser producto del amor, como una actitud solidaria frente al futuro. Lo bueno y lo malo, esto nos viene a enseñar algo y si aprendemos de ese algo que nos sucede descubrimos que no fue ni bueno ni malo, que simplemente nos ha hecho aprender algo, nos ha hecho crecer, ver las cosas, las enfermedades, los accidentes. Por causalidad nos han hecho llegar a un sitio, conocer personas, aprender algo que no he podido aprender ni en los libros ni en la escuela. He tenido que vivirlo. El aprendizaje es en la vida. Lo demás son poses sociales. Esa situación de que todos deben pasar por la universidad para ser alguien, eso no soluciona nada. En la responsabilidad trascendente de mantener ese tao del amor con una calidad acorde con esas necesidades del universo, nuestra energía ancestral y nuestra energía adquirida serán fuertes, y el amor que se comparte va a ser el paraíso. Ese es el trabajo responsable del ser humano de mejorar su calidad interior. No es una utopía. Cuesta esfuerzo dar un testimonio para otros, vamos a tener que renunciar a muchas cosas. Pero eso que se puede conseguir a través del esfuerzo interior no tiene precio. Compartir el maná del Cielo. Hemos nacido, algún día moriremos y pasaremos a otras dimensiones. En ese corto periodo existencial cultivemos nuestra energía ancestral. Seamos tercos buscadores de lo imposible y seamos testimonio de que esto no es una ilusión sino una realidad. Hay muchísimo por hacer. Todo lo que hagamos frente al futuro humano es poco. Nadie podría estar desocupado por que hay muchísimo que hacer, solo que queremos hacer siempre lo mismo. La palabra aburrimiento es una negación a nuestro proyecto existencial, deberíamos de sacarla de nuestro vocabulario espiritual. Como dice el poeta Cavafis: ¿Cuándo dejé entrar en mi interior a los albañiles que fueron construyendo alrededor de mi corazón una muralla que imperceptiblemente me he quedado encerrado fuera del mundo?

Está información es una cortesía del Sr. Daigoro Atoche Jasaui, joven profesional peruano, especializado en Acupuntura y Moxibustión.

taotao国 传 统 医 学
ACUPUNTURA Y MOXIBUSTIÓN - MEDICINA TRADICIONAL CHINA
La medicina tradicional China concibe que el hombre habita entre el cielo y la tierra y por lo tanto recibe la influencia de ambas energías que fluyen por unos canales plasmados en nuestro cuerpo, en ellos están ubicados unos razonadores de energía en donde se aplica la acupuntura o la moxa con la finalidad de restablecer el equilibrio del organismo.
El ser enferma cuando no toma en cuenta el ritmo de la naturaleza, pero sobre todo cuando en su relación con sus semejantes pierde el sentido del amor, la solidaridad y el servicio a cambio de tener una posición ventajosa apareciendo así el dolor, el sufrimiento y la enfermedad.
Tratamiento para:
Angustias, Cefaleas, Amigdalitis, Diabetes, Articulaciones dolorosas, Várices, Hepatitis, Acné, Herpes, Amenorrea, Hipertensión, Anemia, Lumbagos, Angina, Próstata, Anuria, Rinitis, Bocio, Tortícolis, Obesidad, Ulceras, Vaginismo, Impotencia, Estreñimiento, Diarreas, Parálisis Facial, Osteoporosis, Neuralgia de Trigémino, Artritis, Depresiones, Cálculos Renales y biliares, etc.
Daigoro Atoche Jasaui - Acupuntor y Prof. de TaiChiChuan
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