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REIKI

El Reiki es una práctica que está obteniendo mucha aceptación en Occidente porque no plantea grandes problemas teológicos. La palabra en sí no significa otra cosa que energía universal (rei-universo; ki-energía), solo que por sus cualidades terapéuticas a veces lo interpretamos como una técnica de curación física e incluso acudimos a alguien que haga reiki esperando que nos solucione algún problema de salud. Para entender el Reiki hay que entender dos cosas, una la idea de la energía universal y otra la idea de aura.
El conocimiento que rodea la Reiki surge en el Japón milenario, pero como toda la sabiduría alquímica de otros lugares se fue perdiendo hasta que Mikao Usui a mediados del siglo XIX descubrió el Reiki como tal. La historia narrada junto a su tumba en un templo Zen de Tokio cargada de tintes que podríamos denominar como leyenda nos explica cómo Mikao de religión cristiana tuvo su revelación.

La historia cuenta que en su afán de descubrir las milagrosas curaciones de Jesucristo decidió dedicarse a investigar en todos los libros que pudo relacionados con este famoso personaje, pero como no hallaba la respuesta y ávido del conocimiento decidió trasladarse a oriente para estudiar los textos sagrados de sus culturas en los que sabía que también encontraría conocimientos herméticos.

Y tras una ardua labor de investigación descubrió en unos poemas sagrados budistas sabiduría milenaria que de poco le valía sin la práctica. Así decidió utilizar su contenido en una profunda meditación y ayuno de 22 días en la montaña Kuriyama. Finalmente obtuvo la revelación que tanto esperaba a modo de una blanca luz cegadora y unas letras en sánscrito tras las cuales pronunció su famosa frase "Si, ya me acuerdo". Se cuenta que la primera curación del Reiki o fuerza vital que hizo fue sobre sí mismo cuando bajaba de la montaña porque se había rasgado un pié con una rama provocándose una herida que le sangraba mucho.

 

Lo que hizo Mikao en su meditación fue desaprender lo aprendido y dejar fluir el conocimiento del ser eterno que todos llevamos dentro. Ante todo como su nombre indica el reiki es la energía universal. Esta energía fluye por todas partes y sobre todos los seres y cosas. Lo que hace esta técnica es acudir directamente a la fuente de esa energía universal o fuerza vital que algunos llaman dios, fuente, vida, ... Básicamente el reiki utiliza el cuerpo del individuo como un canal que recibe esa energía y que luego es capaz de transmitir hacia otro individuo a través de las manos. Es necesario tener presente que el reiki no cura directamente las heridas físicas sino que pasa primero por un proceso energético hasta que finalmente repercute sobre el cuerpo físico. El reiki como energía que es, actúa directamente sobre el aura de todo ser vivo. El aura es como un campo energético propio que rodea al cuerpo y que lo alimenta de energía. El aura se une al cuerpo a través del los siete chakras que ya conocemos, y por ello los chakras son la puerta de entrada del reiki al cuerpo físico. Ahora ya entiendes también porqué es tan necesario cuidar nuestros chakras. Hoy en día existen varios cursos dedicados al Reiki y que en general suelen dividirse en tres fases: una primera de iniciación donde generalmente un maestro en reiki debe abrirte el canal, es decir hacerte una pequeña limpieza de los chakras para que comiences a recibir correctamente la energía.

Una segunda fase que viene a ser un grado medio, es ya para personas introducidas en reiki y que desean mejorar sus posibilidades. Y por último una tercera fase que viene a ser la maestría a la que acceden aquellos que ya dominen el reiki. De todas formas los resultados comienzan a verse desde el primer momento, y no es necesario alcanzar ese tercer nivel.

El reiki por lo tanto a lo primero que afecta es a tu aura, limpiándola de posibles "desperfectos", equilibrando tu energía y ayudándote a ser más receptivo energéticamente, ... Generalmente las primeras sesiones o durante el tiempo que para ti sea necesario se produce una sensación de tranquilidad, un pensamiento más positivo, te sientes menos pesado.

En definitiva, te sientes bien y no sabes porqué. Paulatinamente si haces una aplicación continua comienzas a observar como las enfermedades relacionadas directamente con tu psicología, como el estrés, depresión, angustia, temores, ... se van diluyendo hasta desaparecer o a afectarte con menos crudeza y finalmente con el tiempo también se observará una mejoría física a todos los niveles.Pero la energía universal también puede ser utilizada para un problema determinado, en ese caso se hace una terapia del tiempo que el maestro determine no sin avisar antes de que en reiki no hay un 100% de resultados positivos, pues influyen infinidad de aspectos como el verdadero interés del individuo por curarse, etc.
Pero a pesar de su carácter terapéutico el reiki también puede considerarse como una filosofía, pues también el profesor Mikao se dio cuenta de que dicha práctica requería un profundo conocimiento basado en la gratitud y el reconocimiento tanto para el que utiliza el reiki como para el que lo recibe. De hecho para que esta práctica funcione perfectamente el individuo ha de estar lo más alejado que pueda de su ego, a fin de que sus intereses egoístas no interfieran en el buen funcionamiento de su cuerpo como canal. De modo que el reiki a su vez también es una herramienta muy útil en la evolución interior, en ayudarnos en nuestro camino de búsqueda haciendo de nosotros una persona mejor día a día.

 

 

Reiki Aplicado

En este apartado aprenderás de una manera sencilla y cómoda cómo aplicarte el reiki sobre tu cuerpo. Antes de nada es necesario que para tus aplicaciones te crees un ambiente muy agradable. Primero tiene que ser un lugar limpio, de color blanco o colores pastel evitando los de tonos cálidos. La iluminación ha de ser discreta y difuminada. Puedes encender algo de incienso agradable y suave al olfato. Enciende una vela. Ten a mano un recipiente con agua y otro con sal para que las energía negativas que vayan fluyendo en el ambiente se disuelvan. Si quieres puedes tener el elemento tierra representado por una bonita planta.
El reiki que te enseñamos aquí va orientado a la curación y apertura de tus chakras, pero cuando ya te veas más suelto en el tema puedes realizarlo sobre cualquier parte del cuerpo que desees. Antes de comenzar directamente a la aplicación hay que hacer una fase preparatoria para activar el reiki. Puedes hacerlo de varias formas pero esta es una de las más sencillas, recuerda que la duración del ejercicio dependerá de tí. Déjate llevar por tus manos, que ellas saben.

                                     


Sitúate las manos sobre el chakra del corazón el tiempo suficiente para que se carguen, que suele estar relacionado con una intensa sensación de calor sobre las palmas. Después dirige las palmas hacia adelante como te muestran los dibujos.
Es fundamental de que no te olvides dejar a tu cuerpo hacer, libera todas tus tensiones y permite que tus manos estén el tiempo que ellas consideren neceseario, puedes utilizar tres minutos en cada posición para empezar.
Tras haber activado ya el reiki comenzaremos a utilizarlos sobre los siete chakras principales que ya conocemos de la siguiente manera:

 

1. Sobre el Mûlâdhâra Chakra 2. Sobre el Svâdishtâna Chakra 3. Sobre el Manipûra Chakra
 
4. Sobre el Anâhata Chakra 5. Sobre el Vishuddha Chakra
6. Sobre el Ajnâ Chakra 7. Sobre el Sahasrâra Chakra
     

Aplicándote reiki sobre tus siete chakras de un modo paulatino y constante verás como te encontrarás energéticamente más pleno y despierto, así como serás por lo tanto menos tendente a las enfermedades. Cuando hayas terminado tu sesión es imprescindible que te limpies el reiki de las manos con unas palmadas, frotándote las palmas o con agua y jabón para que no te queden restos de energía.